Alto a la guerra de la policía contra personas negras y latinas

Defendamos al movimiento vidas negras importan

Un llamado de Monica Moorehead y Lamont Lilly, candidatos a presidente y vicepresidente por el Partido Workers World/Mundo Obrero.  

Ha llegado el momento de abrir otro frente en la lucha contra la supremacía blanca. Lo que ocurrió en Dallas el 7 de julio – la muerte a tiros de policías – habría en el pasado y en circunstancias diferentes, suministrado a la clase dominante, a los políticos, a los medios de comunicación y a la policía, más armas de las que podría necesitar para imponer un efecto negativo en el movimiento Vidas Negras Importan y en la lucha contra el terror racista de la policía.

El otoño de 2014 fue un punto alto para el movimiento Vidas Negras Importan. Miles de manifestantes a lo largo del país bloqueaban carreteras, puentes y centros comerciales por todos lados a raíz de los asesinatos por la policía de Eric Garner, Michael Brown y Tamir Rice.

Pero después que dos policías de la ciudad de Nueva York fueron asesinados a tiros en diciembre de 2014, la presión sobre el movimiento fue tanta que algunos activistas cancelaron protestas. Tomó meses para que el movimiento se recuperase de la presión política orquestada por el establecimiento capitalista.

Sin embargo, luego de los disparos en Dallas, la clase política capitalista hasta ahora no ha sido capaz de paralizar o hacer retroceder el movimiento. No es que no lo hayan intentado. Los comentaristas que defienden a la policía han tratado de culpar y satanizar el movimiento, culpándolo por la muerte de los policías en Dallas.

Todo político que se topara con la oportunidad de hablar ante un micrófono estaba deseoso de expresar su solidaridad con la policía, llamar a todo el mundo para que apoyara a la policía y amonestar al movimiento para que detuviera su “retórica anti-policía”. Va a haber muchísimo más de eso en los próximos días y semanas, especialmente comenzando con el discurso del presidente Obama en Dallas en el memorial de los policías muertos.

Pero el día después de los disparos en Dallas, las calles de Atlanta, Nueva York, San Francisco, St. Paul, Baton Rouge y muchas otras ciudades de todo el país, e incluso alrededor del mundo, se llenaron de miles de manifestantes exigiendo justicia para Alton Sterling y Philando Castile, los dos hombres negros ejecutados por la policía la semana pasada y capturado en vídeo.

Según los informes, desde la muerte de Sterling y Castile, más de una docena de personas de color han sido asesinadas por la policía, incluyendo a cinco latinos. Estos homicidios han recibido poca o ninguna atención nacional, excepto a través de Twitter.

Hasta este momento, la indignación masiva por las últimas víctimas de la guerra de la policía contra negros y latinos es tan profunda y tan poderosa, que las personas están diciendo por su negativa a suspender la lucha, “No, esta vez no vamos a permitir que Dallas sea utilizado como excusa para culparnos y detenernos”.

Incluso atletas de alto perfil como Carmelo Anthony, Serena Williams y Colin Kaepernick están pronunciándose. También hay rumores de que otros atletas de alto perfil, como el equipo de baloncesto estadounidense, tienen la intención de boicotear los Juegos Olímpicos o de llevar a cabo una protesta simbólica en los próximos Juegos de Río.

Construir amplia solidaridad antirracista

¿Por qué es esto tan importante? Para que la policía sea exitosa en su guerra contra negros y latinos, el movimiento en contra de esta guerra debe ser marginado, aislado, demonizado y en última instancia reprimido.

Cuanto más se hace evidente que la represión policial no sólo es impopular, sino que ya no será tolerada por las masas que se enfrentan a un trato deshumanizador constantemente, más difícil se le hace a la policía y al sistema, matar y encarcelar a las personas de color en una escala cada vez mayor. Incluso el llamado para desarmar a la policía es cada vez más popular entre las masas.

La policía depende del apoyo político de las personas, o al menos la indiferencia del público sobre sus acciones. El establecimiento capitalista, que depende de la represión policial para mantener su dominio sobre la población, entiende esto muy bien y utiliza energía y recursos interminables para mantener el apoyo político a la policía.

La policía está muy consciente de esta necesidad política, sobre todo cuando se hace evidente que están perdiendo una masa crítica de apoyo.

La represión policial racista no se puede terminar de una vez y por todas, hasta que este sistema capitalista en descomposición, que se está convirtiendo cada vez más desesperadamente dependiente de la represión policial, termine. Debe ser reemplazado por un sistema que se base en la satisfacción de las necesidades humanas, no en la explotación para obtener ganancias, y ese sistema es el socialismo.

Los acontecimientos recientes indican que la oposición a la represión policial ha alcanzado un punto de inflexión.

Ha llegado el momento de abrir un nuevo frente en la lucha contra la represión policial. Se podría llamar el movimiento “No al apoyo de la guerra policial contra las personas negras”.

Al menos dos condiciones son esenciales para la apertura de ese frente:

Uno, tiene que ser sobre la base de la participación de las masas, con acciones militantes locales, pero también nacionales e incluso internacionales.

Dos, es absolutamente esencial que no sólo sean las/os jóvenes negros y latinos que salgan a las calles, sino los blancos también, y no sólo la gente joven, sino personas de todas las generaciones, nacionalidades, géneros, expresiones de género, capacidades, etc.

El porcentaje de jóvenes blancas/os que han salido a las calles en apoyo a Las Vidas Negras Importan ha ido en aumento. Este es un buen augurio para la lucha, sobre todo si se vuelve consistente y sigue creciendo.