La lucha de las mujeres saudíes

Editorial WW-MO 28 de diciembre de 2015

Ningún país del mundo es más brutal y opresivo en su tratamiento de las mujeres que Arabia Saudita. El estado saudí, que es controlado oficialmente por los hombres de la familia real, ha mantenido a las mujeres acorraladas e inmovilizadas en una telaraña venenosa de restricciones religiosas y legales, como víctimas de una monstruosa tarántula.

Este diciembre, la monarquía que gobierna este rico y poderoso reino de petróleo hizo una concesión. Por primera vez, se permitió que las mujeres votaran y se postularan a puestos en los consejos municipales en las elecciones locales.

Fue una concesión muy pequeña. Aún queda todavía una montaña de restricciones a la vida y las acciones de las mujeres. Pero las mujeres sauditas han tenido que luchar muy duro para llegar hasta aquí. De una población total de 20 millones, sólo 131.000 mujeres estaban registradas para votar, pero cerca del 82 por ciento de ellas emitieron sus votos. Diecinueve mujeres ganaron escaños en los consejos municipales, que, como todos los órganos políticos en Arabia Saudita, sólo tienen una función “consultiva” – las decisiones son tomadas por el príncipe.

Las candidatas no podían hacer campaña directamente – no se les permitió mostrar la cara a los hombres, quienes tenían que hablar por ellas. No podían conducir un auto a los sitios de votación ni a las reuniones de sus campañas. A las mujeres no se les permite conducir en Arabia Saudita.

A pesar de todas las restricciones, 979 mujeres tuvieron el valor de postularse para un cargo. La reacción de las mujeres saudíes a las elecciones fue mixta. Unas lo vieron como una gran victoria; otras estaban escépticas y lo vieron como un mero espectáculo por parte de los gobernantes. Se esperaba una apertura a las mujeres pues había sido decretada en 2011 por el entonces rey Abdullah, ya fallecido.

Algo importante a tener en cuenta: Este cambio electoral involucra sólo a las ciudadanas saudíes. Hay millones de trabajadoras/es inmigrantes en Arabia Saudita, mayormente de África y Asia, que no tienen ningún derecho. Muchas son mujeres que hacen trabajo doméstico por poca paga, si acaso se les paga. Muchas son víctimas de abusos sexuales por parte de sus empleadores y no tienen ningún recurso legal. Estas elecciones no tenían ningún efecto directo en sus vidas.

Arabia Saudita es uno de los principales socios de EUA en el Medio Oriente.  Entre 1950 y 2006, una quinta parte de las ventas de armas de EUA fue a Arabia Saudita.  Se dan miles de millones de dólares cada año para que los saudíes puedan comprar carísimo equipo militar estadounidense, engordando así las cuentas bancarias de los especuladores de la guerra.  Más recientemente el Pentágono ha proporcionado drones, fuerzas especiales y coordinación militar para la ofensiva asesina saudita contra las fuerzas rebeldes en el país de Yemen, el país más pobre de la región.

Mientras los políticos capitalistas en EUA les gusta alegar que han ayudado a presionar a Arabia Saudita a que conceda más derechos humanos a su pueblo, la verdad es todo lo contrario.  Ha sido el apoyo de Washington y otras capitales imperialistas que han montado una camarilla de aristócratas saudíes despóticos en una potencia militar y económica que se opone a todo cambio progresista en la región.