No a la guerra de EE.UU. contra Siria

Agosto 27— Sin presentar siquiera una pizca de pruebas sobre las acusaciones de Washington de que Siria ha utilizado gas venenoso, el secretario de estado John Kerry ha anunciado que es inminente un ataque con cohetes contra el estado soberano de Siria desde cuatro destructores estadounidenses en el Mediterráneo Oriental.

Cada destructor lleva 90 misiles de crucero, así que aunque sea un ataque limitado, podría causar enormes daños.

Esta amenaza flagrante e ilegal, apoyada solamente por los compañeros en crimen de Washington en Londres y París,— las antiguas potencias coloniales en el Medio Oriente — produjo una furiosa reacción inmediata de organizaciones contra la guerra en el mundo y en Estados Unidos.

El Centro de Acción Internacional, la Coalición Nacional Unida Contra la Guerra y la Coalición Answer emitieron declaraciones condenando los movimientos de guerra de Estados Unidos y llamando a manifestaciones de protesta para parar el ataque de misiles, además de otras que se celebrarán el “día de” o el “día después” del ataque. El Comité Contra la Guerra en Chicago, la agrupación Árabes-americanos pro Siria en Los Ángeles, el Foro Sirio-Americano de New Jersey y las Mujeres Contra la Locura Militar en Minneapolis, se están movilizando.

Code Pink convocó una protesta durante el discurso de Obama en la conmemoración del discurso del Dr. Martin Luther King el 28 de agosto, reuniéndose en la Avenida Constitución.  Hubo protestas en Nueva York, Chicago, Los Ángeles, Dearborn, Michigan y algunas ciudades de Florida.

El anuncio de Kerry se pareció a las palabras de la Reina en “Alicia en el País de las Maravillas”: Primero la sentencia y el veredicto después. Kerry descartó completamente la cooperación del gobierno sirio con el equipo de investigación de las Naciones Unidas que procedía a examinar los hechos, diciendo que era “muy poco y muy tarde”.

Para las fuerzas contra la guerra en los Estados Unidos, la prisa de Kerry es sólo otra señal de que las potencias imperialistas ya habían decidido declararle la guerra a Siria. Los presuntos ataques con “gas enervante” de la semana pasada en las afueras de Damasco dan todos los indicios de ser una operación de los imperialistas y sus agentes en la oposición siria. La declaración que hizo el presidente Barack Obama hace un año, de que un ataque con gas enervante sería “una línea roja en la arena” para una intervención de Estados Unidos, dejó claro lo que tenían que hacer aquellos que buscaban un pretexto para la intervención.

Pocos creen en los imperialistas

A pesar de la reacción instintiva de los medios de comunicación imperialistas de abrazarse al patriotismo, la mayoría de la población estadounidense —el 60 por ciento en una reciente encuesta de Ipsos-Reuters— se opone a la intervención en Siria y el 89 por ciento está opuesto a armar a los “rebeldes”. Hay incluso un debate entre los analistas imperialistas. Además, Rusia, Irán, China y los gobiernos de otros países se han manifestado en contra de una nueva agresión. Ésta ni siquiera tiene el aval del Consejo de Seguridad de la ONU.

Los grupos contra la guerra en los Estados Unidos dicen que están seguros de que el establecimiento imperialista está mintiendo otra vez. ¿Por qué? Porque han mentido tantas veces antes y han sido cogidos en la mentira.

Para la guerra aérea del 1999 contra Yugoslavia, la invasión de Iraq en 2003 y la guerra aérea del 2011 en Libia, las disparatadas acusaciones de genocidio y de armas de destrucción masiva —que resultaron ser falsas— se plantearon como pretextos para la intervención imperialista, dicen los/as opositores/as de la guerra.

En lugar de aceptar en silencio otra agresión de Estados Unidos en beneficio de los intereses de las corporaciones y los bancos hambrientos de ganancias, el Centro de Solidaridad del IAC en Baltimore convocó una reunión para planificar acciones de protesta en Baltimore, Columbia y Frederick, Maryland y una manifestación regional en Washington, D.C.