Pentágono amenaza expandir guerra contra Siria

Mientras el peligro de una seria conflagración en Siria sigue creciendo, el silencio de los medios corporativos y el establecimiento político es ominoso.

Estados Unidos ha lanzado decenas de miles de bombas sobre Siria y enviado miles de soldados estadounidenses a la región. Las grandes potencias mundiales ya están involucradas.

El gobierno de Donald Trump amenazó con una escalada peligrosa el 26 de junio cuando el secretario de prensa Sean Spicer afirmó que las fuerzas del gobierno sirio estaban planeando organizar un ataque químico y Washington haría que Siria pagara un alto precio.

El anuncio fue hecho sin una pizca de evidencia. En vez, alegaban vagamente que la inteligencia EUA había “identificado posibles preparativos” para un ataque químico. Éstos muy familiares, después del falso pretexto para la invasión de Irak en 2003.

La declaración de la Casa Blanca fue seguida inmediatamente por un tuit de la Embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Nikki Haley: “Cualquier otro ataque hecho al pueblo de Siria, Assad será el culpable, pero también Rusia e Irán”. Expresando que a pesar de sus ataques con bombas y pese atraer a otros 10 países a la guerra, el plan de Washington para el ­cambio de régimen ha fracasado.

Siguiendo la declaración de la Casa Blanca, un grupo contrarrevolucionario, Failaq al-Rahman, acusó al ejército sirio de usar cloro gaseoso contra sus combatientes en las batallas al este de Damasco. Los militares sirios inmediatamente negaron estos cargos, calificándolos de fabricados.

El grupo que hace esta acusación es un ex recipiente de ayuda y equipo militar EUA afiliado al Ejército Sirio Libre, otro cliente de Washington. Afirmaron que más de 30 personas sufrieron asfixia resultado de un ataque en Ain Tarma, un suburbio de Damasco.

El grupo, aliado a las fuerzas de al-Qaida, ha estado luchando contra el gobierno sirio y las fuerzas rivales de la oposición en un caótico conflicto interno en un enclave insurgente en Ghouta del este. Miles de cohetes y proyectiles de mortero han sido disparados desde ese enclave hacia Damasco en los últimos años.

No sólo las facciones contrarrevolucionarias en Siria luchan entre sí, sino que también los departamentos del gobierno de EUA están en desacuerdo. Según Fox News, el 27 de junio, “varios funcionarios del Departamento de Estado que normalmente participan en la coordinación de dichos anuncios le dijeron a Prensa Asociada que fueron sorprendidos completamente por la advertencia, que no parecía haber sido discutida de antemano con otras agencias de seguridad nacional”.

El secretario de Defensa británico, Michael Fallon, dijo que EUA no había compartido ninguna evidencia de amenaza de un ataque con armas químicas.

Crece autocensura de los medios

Los principales medios de comunicación corporativos dieron cobertura a los cargos infundados contra Siria. Pero las preguntas y la controversia estaban ocultas dentro de los artículos.

Suprimido por los principales medios corporativos en EUA y Bretaña fue una exposición publicada el 25 de junio, un día antes de la declaración de la Casa Blanca, por el premiado periodista de investigación Seymour Hersh.

Hersh disputó la afirmación de EUA de que el gobierno sirio había lanzado un ataque de gas sarín en abril. Según Hersh, sólo la publicación alemana, die WELT, estaba dispuesta a publicar el hecho de que Trump había ignorado los informes de inteligencia de las agencias EUA cuando ordenó un ataque de misiles “Tomahawk” contra la base aérea siria el 6 de abril.

Hersh no es ni revolucionario ni periodista de izquierda. Nunca ataca al imperialismo EUA en general. Pero sus revelaciones cuidadosamente calibradas, generalmente divulgadas en las principales publicaciones estadounidenses y británicas, han criticado actos atroces en las guerras EUA, como la masacre en My Lai, Vietnam, en 1969.

Los principales medios de comunicación estadounidenses y británicos publicaron sus revelaciones sobre Korean Air 007 en 1986, la exposición del arsenal nuclear de Israel en 1991 y el bombardeo del presidente Bill Clinton contra la fábrica farmacéutica Al Shifa en Sudán. En 2004, informó sobre la tortura sistemática de cientos de detenidos en la cárcel de Abu Ghraib, en Irak.

Las revelaciones y análisis de Hersh han ganado el Premio Pulitzer, el Premio Polk y el Premio Nacional del Libro. Sin embargo, tuvo que ir a Alemania para publicar su última revelación.

Que ninguna de las principales publicaciones estadounidenses o británicas lo toque muestra un amplio apoyo de la clase dominante a los niveles más altos a una guerra continuada y ampliada de EUA contra Siria. Esto también fue demostrado por el aplauso general de los políticos republicanos y demócratas, así como los medios corporativos cuando Trump lanzó el ataque del 6 de abril. Lo describieron como “presidencial”.

Fue el primer elogio desde la elección por parte del senador demócrata Chuck Schumer y la líder demócrata de la minoría de la Cámara, Nancy Pelosi.

Frustración con el éxito del gobierno de Siria

La nueva acusación de un “potencial” ataque con gas se produce en medio de la creciente frustración estadounidense después del fracaso de años de esfuerzos encubiertos por derrocar al gobierno soberano de Siria.

La ayuda encaminada a través de Arabia Saudita, Turquía, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos a decenas de miles de fuerzas mercenarias y reaccionarias tampoco ha logrado derribar al gobierno de Damasco.

La guerra ha desplazado casi a un tercio de la población siria y creado millones de refugiadas/os. Pero el éxito del gobierno sirio muestra que se beneficia de la profunda determinación de millones de sirias/os para mantener a Siria como un estado secular y soberano.

En septiembre de 2014, la administración Obama comenzó el bombardeo directo de Siria, alegando que estaba persiguiendo al grupo Estado Islámico (EI). El gobierno sirio se ha opuesto sistemáticamente a esta intervención militar directa y a la pasada intervención encubierta.

El Pentágono luego atrajo a Bretaña, Francia, Turquía, Australia, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Jordania y Marruecos a su campaña aérea. Después de un año de bombardeos, el gobierno sirio apeló a Rusia para apoyo aéreo.

Israel también ha aprovechado todas las oportunidades para bombardear las fuerzas del gobierno sirio, la última, el 1 de julio.

Nuevas provocaciones

En mayo, militares EUA atacaron a las fuerzas terrestres sirias cerca del cruce de Al Tanf en la frontera entre Irak y Siria. Los sirios participaban en una campaña para abrir la carretera principal a Damasco y limpiar la región circundante de saboteadores militares.

Fuerzas Especiales EUA y británicas estaban en la zona asesorando y suministrando armas a un grupo mercenario sirio llamado Ejército Revolucionario de Comandos. Para proteger estas fuerzas encubiertas EUA bombardeó a las tropas sirias usando la absurda excusa de autodefensa. Fuerzas Especiales EUA y británicas están en otro país atacando a soldados de ese país que no habían atacado ni matado a ninguno de ellos. ¿Cómo podría ser eso autodefensa?

Un avión EUA derribó un avión de combate sirio al oeste de Raqqa el 18 de junio. El general Joseph Dunford, presidente del Estado Mayor Conjunto, recurrió al uso de una Autorización para el Uso de la Fuerza Militar (AUMF) de 2001 como justificación legal. El AUMF fue redactado para dirigirse a gobiernos e individuos que apoyaron el bombardeo del World Trade Center el 11 de septiembre de 2001.

El gobierno sirio nunca ha atacado a EUA. Está luchando contra Al-Qaeda y el EI. Mientras tanto, aliados de EUA como Israel, Arabia Saudita y Turquía han ayudado a Al Qaeda y el EI en Siria.

A pesar de la censura de los medios y del apoyo total del establecimiento político para continuar la guerra contra Siria – tanto republicanos como demócratas, de Trump a Hillary Clinton y Bernie Sanders – las encuestas muestran que millones se oponen a esta guerra.

El movimiento contra las guerras de Estados Unidos debe tener más confianza y movilizar la oposición.

El creciente peligro de una guerra más amplia lo impone a nuestra agenda.