Colombianos exigen paz y fin de la guerra contra las FARC

Un millón de colombianos marcharon en la ciudad capital de Bogotá, así como otras ciudades y pueblos el 9 de abril para demostrar su apoyo a las negociaciones de paz entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias – Ejército del Pueblo de Colombia (FARC-EP). Las conversaciones que se iniciaron en Oslo, Noruega, en el 2012 continúan ahora en la Habana, Cuba.

Considerando que la población total de Colombia es 45 millones y que las organizaciones populares que normalmente encuentran dura represión por medio del estado y de las organizaciones paramilitares, estas manifestaciones demuestran el valor de los manifestantes y la fuerza del apoyo popular para que estas negociaciones sean un éxito.

La extrema derecha en Colombia, liderado por el ex Presidente, Álvaro Uribe, y amigo de los hacendados ha atacado implacablemente estas conversaciones. El régimen de Uribe, como muchos otros durante las últimas cinco décadas, había confiado en un flujo constante de dinero y armas de Washington en el fallido intento de aplastar a las FARC-EP. Unas 70.000 vidas se han perdido y millones han sido desplazados de sus hogares. Minas terrestres han aislado pueblos enteros.

Pero estas manifestaciones masivas muestran que el pueblo de Colombia se opone rotundamente a la guerra continua que ha emprendido el gobierno contra las FARC-EP, un conflicto que ha afectado la vida de millones de personas. En cambio, quieren un proceso de negociación de paz donde las voces de la gente, incluyendo a jornaleros, campesinos, indígenas, afro colombianos, mujeres, la comunidad LGBTQ y jóvenes de la sociedad civil desarmado se escuchen y contribuyan a la construcción de una patria nueva, pacífica y justa.

La situación en Colombia no puede considerarse aisladamente. Cuando la organización marxista-leninista comenzó su campaña en la década de 1960 contra el régimen de terrateniente apoyados por EE.UU., gran parte de América Latina era gobernada por juntas militares y dictaduras, respaldadas por el gobierno de Estados Unidos, los grandes bancos y el Pentágono. Estados Unidos tuvo éxito en aislar a Cuba revolucionaria de la mayoría del resto del hemisferio. ¡Cómo los tiempos han cambiado desde entonces!

Los gobiernos de Argentina a Ecuador se han negado a llevar a sus países a la bancarrota para poder pagar a los bancos estadounidenses y europeos. Ex dictadores y los miembros de la junta militar han sido puestos en juicio por sus crímenes contra el pueblo. Los países de América del sur han rechazado la demanda de Washington de excluir a Cuba revolucionaria de conferencias y reuniones.

Y un proceso abierto por el vecino de Colombia, Venezuela, encabezado por el Presidente Hugo Chávez, ha demostrado al pueblo colombiano los beneficios sociales posibles de un gobierno antiimperialista dedicado al bienestar del pueblo.

El liderazgo de las FARC-EP siempre ha expresado su firme compromiso con el éxito de estas negociaciones y ha insistido en que las organizaciones populares tienen un papel activo en ellos. Esto es a pesar de la negativa del gobierno de Colombia para honrar el alto al fuego.

La marcha del 9 de abril fue convocada por el movimiento de la Marcha Patriótica, que está compuesto por sindicatos, estudiantes y jóvenes, campesinos y otros grupos. Las poblaciones indígenas estuvieron bien representadas. Líderes de la manifestación son algunos de los que han sido amenazados con el asesinato por escuadrones de la muerte de extrema derecha.

Incluso el Presidente de Colombia, el enemigo de las FARC, Juan Manuel Santos, se vio obligado por la inmensa popularidad de este movimiento para asistir a la marcha.

La semana pasada, el jefe negociador del gobierno en las negociaciones en la Habana anunció que había llegado a un acuerdo sobre la cuestión clave de la reforma agraria. Las conversaciones sobre los otros temas están programadas para reanudar el 18 de abril.

Sigue siendo la amenaza por la derecha, los ricos terratenientes y los militares respaldados por el Pentágono para torpedear las negociaciones. Ha sucedido antes. Pero el pueblo de Colombia se moviliza para avanzar su demanda de exitosas negociaciones de paz con justicia.

En los Estados Unidos debemos permanecer en solidaridad con todas las fuerzas progresistas en Colombia y acompañar el proceso de paz al exponer el papel violenta de los Estados Unidos.