El pueblo gana una batalla contra la Autoridad de Energía Eléctrica en Puerto Rico

El pueblo de Puerto Rico ganó una vital lucha medioambiental cuando el Presidente Interino de la Autoridad de Energía Eléctica de Puerto Rico (PREPA), Josué Colón retiró públicamente una solicitud para autorizar al Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los EE.UU. (USACE, por sus siglas en inglés) para construir un gasoducto de 92 millas de longitud. Puerto Rico es apenas 106 millas de largo por 37 millas de ancho.

Desde que el derechista, defensor de los negocios y de la estadidad, Gobernador Luis Fortuño formuló la propuesta hace dos años, fuertes voces de oposición al proyecto empezaron a organizarse de inmediato para derrotar el proyecto.

El “Tubo de la muerte”

PREPA provee a toda la isla de electricidad principalmente generada por centrales termoeléctricas activadas por petróleo. Una planta productora de gas propiedad de la transnacional extranjera Ecoeléctrica, localizada en la ciudad sureña de Peñuelas, provee el 13 por ciento del gas de Puerto Rico.

En 2010 el Gobernador Fortuño declaró una crisis energética en la isla para usarla como medida de presión para su propuesta del gasoducto, a la cual llamó la “Vía Verde”. Hubiera llevado gas desde Peñuelas hacia el norte, a través de la Cordillera Central y terminado en tres plantas generadoras a lo largo de la costa norte, terminando en San Juan.

“Vía Verde” es un nombre indignante considerando la tremenda destrucción medio ambiental que el gasoducto hubiera provocado, ya que tendría que atravesar importantes acuíferos que abastecen de agua al sur, ríos, bosques protegidos, áreas con biodiversidad, etc. Hubiera afectado el clima y aumentado el riesgo de tsunamis, corrosión, inundaciones, incendios, terremotos y deslizamientos de tierra, afectando directamente a más de 200,000 personas. Adicionalmente, hubiera requerido expropiar al menos 400 parcelas (ver casapueblo.org).

Estudios también mostraron que el proyecto, que fue propuesto como energía verde alternativa de bajo costo, no hubiera bajado los costos al consumidor.

Alrededor de $80 millones de los $800 millones del presupuesto público ya han sido gastados. Incluso antes de que el proyecto fuera aprobado, Fortuño ya había gastado varios millones en publicidad y en consultores, pagados a sus aliados empresariales.

Como Puerto Rico es una colonia de los EE.UU., cualquier lucha en la isla es también por la independencia y auto determinación. El papel de Washington y de corporaciones estadounidenses está más que claro en el proyecto, y USACE fue un cómplice. En un artículo publicado en junio, Casa Pueblo — la organización medioambientalista que inició la lucha — dijo, “El gobernador Luis Fortuño aseguró esta semana a un rotativo del País que su administración no retira la solicitud de permiso para el gasoducto “Vía Verde” pues es el propio Cuerpo de Ingenieros (USACE, por sus siglas en inglés) el que le ha recomendado que no desista de obtener dicha aprobación”.  (pr.indymedia.org)

El proyecto también ha resaltado la corrupción de la que ha estado plagada la administración de Fortuño desde sus comienzos, incluyendo pagos a cabilderos y contratistas.

Lucha del pueblo

A pesar de los millones desperdiciados por el gobierno en publicidad y en consultores, la unidad y perseverancia del pueblo finalmente triunfó. Casa Pueblo, una organización de activistas medioambientales fundada hace 25 años, y localizada en el centro de Puerto Rico, realizó una extraordinaria labor en investigación, información y organización del pueblo por toda la isla.

Con la ayuda de científicos, ingenieros y ambientalistas locales y extranjeros, Casa Pueblo publicó detallados reportes y promovió la participación popular. Se activó a lo largo del país con la amplia participación de todas las organizaciones sociales progresistas como partidos, sindicatos, grupos comunitarios, de mujeres y estudiantes. Recordó a muchos la lucha popular contra los bombardeos de la marina en Vieques.

Esta movilización fue un importante paso hacia adelante para la lucha de clases. La militante UTIER representa a los trabajadores de PREPA y fue una parte importante de la resistencia; su posición pública en la crisis energética reflejó una profunda comprensión de la situación.

En su presentación durante una audiencia del gasoducto, el Presidente de UTIER, Ángel Figueroa Jaramillo presentó la situación dentro del contexto de la crisis capitalista global y el cambio climático. Enfatizando que en Puerto Rico, “El gobierno de turno, ha decidido enfrentar los retos que plantean esta crisis implantando medidas de corte neoliberal que no solamente no atienden los problemas de fondo sino que pone todo el peso y el costo de la solución de los mismos a los menos que tienen, aumentando la brecha entre los sectores económicos del país”.

Tanto Casa Pueblo como la UTIER llaman a la participación del pueblo en el diseño de una nueva dirección para las políticas medioambientales y la producción sostenible de energía.