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¿Se está forjando otro Egipto en México?

La gran mayoría de la cobertura sobre México en los medios estadounidense de comunicación trata de la brutal violencia de las drogas. Esa violencia es real.

La lucha en ambos lados de la frontera por el botín de la enormemente lucrativa industria de la droga conlleva como resultado una terrible violencia. Más de 35.000 mexicanos/as han muerto en los últimos cuatro años como resultado de la narco industria.

Pero eso no es toda la historia.

Las noticias sobre la violencia del narco es una maniobra orquestada por las clases gobernantes de los EEUU y México para desviar la atención de la verdadera historia: una ampliación de la vibrante y diversa lucha de masas en México, que es tan profunda y dinámica, que lenta pero constantemente está desafiando el estatus quo en forma histórica sin precedentes.

El desempleo masivo, las condiciones sociales insoportables, la falta de los derechos democráticos burgueses y la represión brutal de las masas también están creando una situación insostenible para las clases dominantes de los EEUU y de México.

Tarde o temprano, las condiciones en México darán lugar a una sublevación como la de Egipto. Una vez más se hará historia trascendental en la frontera de EEUU. Más pronto que tarde, la marea revolucionaria del cambio que está barriendo las Américas llegará a la frontera del imperialismo de EEUU. Incluso podría ser correcto decir que en un futuro no muy lejano existirá doble poder en México.

Los/as mexicanos/as se están organizando como nunca antes.

El 31 de enero por ejemplo, una gran manifestación de más de 200.000 personas tuvo lugar en el Zócalo de Ciudad de México, la plaza Tahrir de México. Se organizó en respuesta a los ataques contra los sindicatos y el aumento de los precios. Reunió una concentración de fuerzas de muchos sectores de la clase obrera, sindicatos, agricultores y movimientos progresistas. El evento fue convocado por una nueva coalición, el Movimiento Nacional por la Soberanía Alimentaria y Energética, los Derechos de los Trabajadores y las Libertades Democráticas, y es un ejemplo de la creciente unidad en el movimiento de los/as trabajadores/as.

Esta gran manifestación es tan solo uno de los miles de ejemplos de la creciente lucha en México.

Es importante que el movimiento progresista y de los/as trabajadores/as en EEUU y alrededor del mundo tomen nota de la lucha en México. Debemos estar listos/as para organizar una solidaridad masiva con el pueblo mexicano. Al igual que en Egipto, donde el imperialismo estadounidense desesperadamente depende de un gobierno títere para someter el Oriente Medio, en México Washington cuenta con un gobierno títere para promover sus intereses. La solidaridad mundial y la condena de la intervención de EEUU en México serán decisivas para que las masas mexicanas salgan victoriosas en su consecución del cambio.

Un acontecimiento revolucionario en las puertas del imperialismo de EEUU podría cambiar el curso de la historia de luchas de las clases sociales. Estados Unidos no se detendrá ante nada para impedirlo.

Es por ello que la industria de la droga es tan exitosa en México y el porqué la violencia del narcotráfico ha dado lugar a un increíble y arraigado clima de impunidad en ambos lados de la frontera.

Detrás de la guerra contra las drogas

En 2006 incrementó la intervención de EEUU en México después de una tumultuosa elección presidencial. Para todos los efectos, el actual presidente Felipe Calderón se robó la elección del candidato popular, Andrés Manuel López Obrador, comúnmente llamado AMLO por sus partidarios/as.

Millones de mexicanos/as se manifestaron no sólo una vez sino varias veces en la plaza del Zócalo y en las ciudades de todo el país para exigir el lugar que le corresponde a AMLO en Los Pinos, la Casa Blanca de México. Sin embargo, Felipe Calderón asumió el poder con el apoyo de los EEUU. La situación era tan tensa que el ejército mexicano tuvo que escoltar a Calderón hasta Los Pinos. Ni siquiera pudo dar un discurso público, tan precaria era su seguridad.

Para hacer frente a este período tumultuoso, Felipe Calderón y EEUU intensificaron la llamada “guerra contra las drogas”, no sólo para desviar la atención de la elección robada, sino para sofocar la resistencia.

Al igual que en Colombia, EEUU está luchando contra las drogas con las fuerzas especiales militares, los equipos de Operaciones Tácticas (SWAT) y con armas proporcionadas por el Pentágono. En lugar de abrir centros de rehabilitación de drogas o elevar los salarios, el imperialismo estadounidense militarizó aun más a México. Su objetivo es detener la resistencia a la dominación imperialista e infundir miedo y terror.

La muerte y la destrucción en el México de hoy es un subproducto directo de la guerra de EEUU contra las drogas y de la industria de las drogas.


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