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Capitalistas no pueden reparar la crisis que se agudiza

Hace más de cuatro años que estalló la burbuja inmobiliaria y cayera la crisis económica capitalista mundial sobre la cabeza de la clase obrera y los/as oprimidos/as en agosto de 2007. A pesar de que se hable de recuperación económica, la plaga del desempleo, el subempleo, la pobreza creciente, los salarios más bajos y la inseguridad general siguen creciendo.

El sufrimiento en EE.UU. va en aumento mientras los banqueros del mundo luchan para salvar miles de millones de dólares para los inversionistas y banqueros que tienen intereses en Europa. En EE.UU., los genios de las estadísticas en Washington han utilizado trucos matemáticos para declarar que la tasa de desempleo ha bajado del 9 por ciento al 8,6 por ciento. Esto se supone que es una buena noticia, “señales positivas” según los maestros de la mentira. Pero para los/as 30 millones de trabajadores/as que están desempleados/as o subempleados/as, esta falsa noticia es un trago amargo.

Las propias cifras del gobierno desmienten su afirmación sobre una caída significativa del desempleo. Las estadísticas muestran que 120.000 empleos nuevos fueron creados en noviembre. Pero el gobierno también dice que se necesitan al menos de 125.000 a 150.000 puestos de trabajo nuevos cada mes sólo para absorber la población de jóvenes que cumplen la edad para comenzar en la fuerza laboral.

El truco para conseguir que la tasa oficial de desempleo baje es reduciendo el tamaño oficial de la fuerza laboral total — aunque los/as trabajadores/as y sus familias que han desaparecido de las cifras oficiales no hayan ido a ninguna parte. Están todavía vivos/as y luchando por sobrevivir.

Al mismo tiempo que se jacta de haber bajado el desempleo, el gobierno ha declarado que la fuerza de trabajo oficial, que incluye tanto a los/as que trabajan como a los/as que están oficialmente desempleados/as, se redujo en casi medio millón — 487.000, un número anormalmente alto. Si se incluyeran como parte de la fuerza laboral a esos/as trabajadores/as desempleados/as que se dice se han retirado de la fuerza laboral, la tasa de desempleo seguiría siendo un 9 por ciento. Sin embargo, la administración Obama y los analistas capitalistas en los medios de comunicación manipulan los números para aseverar que se está avanzando.

Poca mención se hace del hecho de que los salarios disminuyeron y las horas trabajadas se mantuvieron estables. El resultado es que el sueldo neto promedio se redujo en noviembre. Pero más allá de esta creativa hazaña matemática, el panorama se puede ver en un nuevo estudio por Wider Opportunities for Women (Mayores Oportunidades para la Mujer), un grupo de apoyo conocido por desacreditar las estadísticas oficiales sobre la pobreza. Publicó una encuesta el 22 de noviembre mostrando que el 45 por ciento de la población de los EE.UU. vive en un estado de inseguridad económica. (Wowonline.org / livingbelowtheline.asp)

Resumiendo el informe, Donna Addkison, ejecutiva de WOW dijo, “Casi la mitad de las familias en la nación no pueden cubrir los costos de los gastos básicos, aún cuando tienen un empleo”. WOW calcula la situación económica mediante el estudio del costo real de la vida, ciudad por ciudad.

Entre las conclusiones está el que el 75 por ciento de los/as trabajadores/as adultos/as con trabajo a tiempo completo aún viven en una inseguridad económica a causa de la caída de los salarios durante la última década. Esto está en consonancia con los recientes hallazgos basados en las estadísticas del Departamento del Censo, que 100 millones de personas en los EE.UU. son pobres o casi pobres. Además, el Departamento de Agricultura reveló recientemente que el número de niños/as que califican para almuerzos escolares gratuitos o subvencionados ha aumentado de 18 millones en 2007 a 21 millones el año pasado. La causa es el desempleo y salarios más bajos entre millones de familias.

Empresarios europeos empujan la crisis sobre los/as trabajadores/as

Mientras tanto, en Europa los banqueros y los empresarios están tratando de resolver sus crisis financieras sobre las espaldas de los/as trabajadores/as a través de la aplicación de programas de austeridad.

Durante esta semana, jefes/as de gobiernos y funcionarios financieros de Europa, con el secretario del tesoro de EE.UU. Timothy Geithner observándoles muy de cerca, se esfuerzan por encontrar una fórmula para “salvar al euro”. Lo que realmente están tratando de salvar es el flujo continuo de los pagos de cientos de miles de millones en intereses y principal de los gobiernos endeudados. Estos gobiernos han llegado a acuerdos en los últimos años con los usureros y prestamistas financieros, a quien respetuosamente se les llama la “comunidad financiera”, que han desangrado a estos gobiernos.

Con la crisis económica, la disminución de la producción y el aumento del desempleo, el ingreso proveniente de los impuestos disminuye drásticamente. A los banqueros no les importa. Solo quieren su dinero. Y la única manera para conseguirlo es imponer austeridad sobre la clase trabajadora.

Ahora hay una complicada lucha entre los distintos gobiernos capitalistas en Europa, aún cuando el gobierno estadounidense está tratando de proteger los intereses de los banqueros aquí. La primera ministra alemana Angela Merkel y el presidente francés Nicolás Sarkozy están en el centro de todo como líderes de los países capitalistas más poderosos del continente.

Mientras la crisis capitalista ha seguido dejándose sentir en las tesorerías de los países europeos, los más pobres como Grecia, Portugal e Irlanda, han caído más y más en deuda a los banqueros e inversores privados a fin de cubrir sus gastos. Cuando estaban en peligro de impago de sus deudas, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional intervinieron para rescatarlos. A cambio, cada uno de estos gobiernos debía elaborar un plan de austeridad para recortar los salarios y pensiones de los/as trabajadores/as, los gastos públicos, aumentando al mismo tiempo los impuestos.

Ahora España e Italia son incapaces de pagar incluso los intereses de sus enormes deudas, poniendo en peligro toda la estructura financiera. El temor es que los rescates para estas economías serán enormes. Los agentes financieros están exigiendo aún mayores tasas de interés a España e Italia para otorgarles préstamos. Esto empobrece aún más a las tesorerías.

La clase dirigente estadounidense y del resto de Europa han estado buscando que los banqueros alemanes se sumen a un rescate. El capitalismo alemán es la economía más fuerte en Europa y la cuarta más grande del mundo. Pero Angela Merkel y el Bundesbank se han resistido. Exigen que se apliquen medidas de austeridad antes de que den su consentimiento para dar alguna ayuda.

El capitalismo alemán domina Europa. Ha colonizado a Europa del este y se ha beneficiado de los países más pobres del sur de Europa. La posición de los banqueros alemanes es: no importa que hayamos explotado a estos países. Ahora están en deuda y tienen que pagar. Nosotros, la clase dominante alemana, no vamos a pagar.

El capital financiero estadounidense, que tiene billones de dólares directa o indirectamente atados en el comercio y las finanzas europeas, está presionando duramente para que los capitalistas alemanes paguen el rescate. Geithner fue a la reunión de los Ministros de Finanzas europeos en Polonia en septiembre y se los dijo. El presidente Barack Obama ha reiterado este ultimátum. Pero los banqueros alemanes imperialistas se han resistido a las exigencias de los señores financieros en Wall Street. Mientras la controversia continuaba, la crisis de la deuda se agudizó aún más hace dos semanas.

Los banqueros e inversionistas, por temor a que los bonos que mantienen del gobierno podrían malograrse, comenzaron a venderlos y a acumular dinero para amortiguarles de una crisis. Los préstamos disminuyeron. Los banqueros de EE.UU. y la Reserva Federal, temiendo una crisis importante, pestañearon. Tras 10 días de negociaciones secretas orquestadas por el Gobierno británico, el Banco de la Reserva Federal de los EE.UU., los bancos centrales de Bretaña, Canadá, Japón y Suiza y el Banco Central Europeo, acordaron inyectar dólares en Europa a una tarifa reducida a fin de estimular los préstamos temporalmente hasta que se llegue a un arreglo sobre cómo salvar el euro.

Capital alemán exige más austeridad

El 9 de diciembre, se celebraría una reunión de todos los gobiernos para tratar de acordar una forma de salvar la situación. La lucha sobre cómo rescatar a los banqueros gira alrededor de una propuesta de Alemania, parcialmente apoyada por los franceses, dictando directrices presupuestarias a todos los países deudores. Esto significa que la Unión Europea examinaría los presupuestos de los países antes de que se presenten a sus respectivos parlamentos. Los presupuestos podrían ser vetados y los infractores podrían ser castigados por el Consejo de Justicia Europea.

Hasta ahora [7 de diciembre, fecha original de este artículo - Nota de la Redactora] no hay acuerdo sobre esta propuesta que reforzaría la dominación de Europa por el capital alemán.

Los programas de austeridad para las masas se ha demostrado que empeoran la crisis capitalista. El otoño pasado, Bretaña instituyó el programa de austeridad más severo en su historia, con un recorte del 20 por ciento en los gastos públicos para todos los sectores. Empezó con despidos de trabajadores/as con una meta de terminar hasta 400.000 empleos gubernamentales. Los servicios sociales se debían recortar en todos los niveles. El resultado ha sido un declive de la economía británica. Ahora el primer ministro David Cameron está proponiendo recortes aún más profundos.

Aunque todos los banqueros de Europa están deseosos de medidas de austeridad, los imperialistas alemanes están usando la crisis para fortalecer su dominio sobre Europa a riesgo de precipitar una crisis económica mundial más profunda. En conexión a esta situación es digno de atención notar que, como la clase dominante estadounidense, la clase dominante alemana es aventurista. Como Estados Unidos, que ha fomentado guerras y ocupaciones por todo el mundo, desafiado las leyes internacionales y roto todas las normas de comportamiento internacional, la clase dominante alemana ha iniciado dos guerras mundiales. Para no ser menos, los dirigentes estadounidenses amenazaron al mundo entero con una guerra termonuclear durante la época de la Guerra Fría.

Los imperialistas alemanes están siguiendo la versión económica de “sangre y hierro” en su lucha contra los imperialistas estadounidenses y británicos. A pesar de su poderosa economía industrial y sus bancos, los cuales hacen de Alemania la cuarta economía más grande en el mundo, están todavía subordinados al imperialismo estadounidense y británico. Y la lucha interimperialista ha tomado una aguda forma económica en medio de la crisis económica.

Pase lo que pase en la cumbre europea sobre “el rescate de la zona del euro” — que realmente quiere decir el rescate de las ganancias de los banqueros de la zona del euro, Wall Street y Tokio — no hay manera de evitar el hecho de que el capitalismo ha llegado a un callejón sin salida a nivel mundial.

El sistema capitalista no ha podido crecer y salir de la crisis económica. A más de cuatro años de crisis, el estado capitalista todavía tiene que rescatar el sistema con billones de dólares. El sistema por sí solo no puede ni siquiera mantenerse a flote, mucho menos expandirse. Decenas de millones de trabajadores/as están desempleados/as o subempleados/as, y los capitalistas del mundo están luchando por evitar una nueva crisis — una que se añadiría a la crisis que ya existe para los/as trabajadores/as en todas partes.

Dada esta situación, la única salida de esta crisis para la clase trabajadora es resistencia, movilización y lucha. Millones de trabajadores/as en Europa han salido en huelga contra las medidas de austeridad durante el año pasado. Hasta ahora las clases dominantes no han retrocedido en cara de las huelgas generales y las manifestaciones de corta duración. Es necesario que la lucha sea más amplia y más sostenida.

En los Estados Unidos, el movimiento de Ocupar Wall Street ha señalado el fin de un largo retiro en la lucha. Ha encendido el fuego en sectores del movimiento sindical y estimulado aquí una resistencia renovada. Esperemos que sea el comienzo de una lucha más profunda y amplia la cual debe estar dirigida eventualmente contra el capitalismo estadounidense y el sistema de ganancias y convertida en una lucha contra los propietarios privados que constituyen el núcleo del fabulosamente rico 1 por ciento.

Goldstein es el autor de “Low-Wage Capitalism” (El capitalismo de ­bajos ­salarios) y “Capitalism at a Dead End” (El capitalismo en un callejón sin salida); los dos puede ser vistos en lowwagecapitalism.com. Se puede comunicar con él en [email protected]


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