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¿Está EEUU preparando otra guerra–contra Irán?

Por Deirdre Griswold

El 2 de junio Israel llevó a cabo maniobras militares sobre la parte este del Mar Mediterráneo. Hasta 100 aviones F-16 y F-15 proporcionados a Israel por el Pentágono estuvieron involucrados junto a helicópteros israelíes con tanques de combustible para largas distancias. El avión de caza F-16 también está equipado para cargar una amplia variedad de cohetes aire-a-tierra, misiles o bombas.

El blanco del ejercicio quedaba a 900 millas de Israel, aproximadamente la misma distancia que la facilidad iraní para el enriquecimiento de combustible nuclear en Natanz. Varios reportes periodísticos dijeron que las maniobras fueron una práctica para un ataque militar israelita contra las facilidades nucleares de Irán.

¿Y cuál fue la reacción de Washington a la obvia amenaza de Israel para cometer una agresión y violar el derecho internacional con armas proporcionadas por los EEUU?

Dos días después de la acción belicosa, el Presidente George W. Bush celebró una conferencia de prensa en Washington con el Primer Ministro de Israel, Ehud Olmert. Bush intentó desviar las críticas de las acciones de las FFAA israelitas diciendo insólitamente, “Irán es una amenaza existencial a la paz”. Pudo haber dicho lo mismo que “¡Adelante!”.

¿Otra guerra más?

El imperialismo de los EEUU ya está metido en guerras muy impopulares en Irak y Afganistán, donde está presionando y sobornando a otros países para que desplieguen las tropas que EEUU ya no puede proveer sin restablecer el reclutamiento obligatorio y provocar una rebelión entre la juventud de este país.

Cada bombardeo por las fuerzas militares de los EEUU, con las inevitables muertes y la destrucción que causan las armas poderosas, simplemente fortalece la determinación de millones de personas en estos países y en la región entera a resistir a los invasores.

El pueblo de los EEUU decisivamente se ha vuelto en contra de estas guerras. Se acuerda de las mentiras sobre las “armas de destrucción masiva” que Bush utilizó para intimidar al Congreso y a los medios informativos y que prepararon la vía para la invasión.

Recientemente EEUU bombardeó Pakistán en nombre de la ficticia guerra contra el “terrorismo”. También ha auspiciado una invasión con el apoyo de Etiopia contra Somalia y reforzada por la CIA y los barcos de la Quinta Flota de los EEUU, incluyendo el gigantesco portaaviones USS Eisenhower.

A pesar de todo eso, los guerristas de Washington ahora están abiertamente organizando una campaña de intimidación contra Irán, preparando las bases para un posible ataque aéreo contra otro país más. Mientras que el gobierno de Irán está recibiendo todas estas amenazas calmadamente, el potencial para que las amenazas se conviertan en agresión verdadera es una realidad.

El 23 de junio, y sin duda después de mucha presión por Washington, la Unión Europea anunció que iba a imponer sanciones contra Irán, incluyendo la congelación de los bienes del Banco Melli, el más grande del país.

Irán no ha hecho nada malo

El pretexto para toda esta actividad bélica contra el país con la cuarta reserva de petróleo conocidas más grande del mundo es que Washington “sospecha” que Irán tiene un programa de armas nucleares. Esto es una mentira tan grande que el jefe de la Agencia Internacional de Energía Atómica, Mohammad El-Baradei, ha advertido que va a renunciar a su cargo si atacan a Irán.

Aquí están los hechos:

En el 2003, el gobierno de Irán firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear. Bajo el tratado, tiene el derecho de desarrollar energía nuclear con propósitos pacíficos.

Según la AIEA, que ha conducido muchas inspecciones de las facilidades nucleares de Irán, no hay absolutamente ninguna evidencia de que Irán esté construyendo armas. Irán ha dicho muchas veces públicamente que no tiene programas de armas nucleares y que necesita desarrollar las plantas eléctricas nucleares para el día cuando se acabe el petróleo.

Con la demanda mundial para el petróleo subiendo diariamente, esta una posibilidad real que enfrentan todos los países productores de petróleo. Sin embargo, Irán no es un pequeño reino como Kuwait (2,5 millones de habitantes) o un reino en el desierto como Arabia Saudita (27 millones), sino un país de 65 millones de habitantes con una economía en desarrollo que necesita energía. Sus reservas de petróleo son cerca de un 83 por ciento de las que tiene Irak pero su población es casi dos veces y media más grande.

No es sorprendente o siniestro que quiera invertir en una diversificación de sus recursos energéticos ahora, mientras las ventas de su petróleo todavía son grandes y tienen un precio alto.

Por otro lado, todo el mundo sabe que Israel tiene armas nucleares. La revista Jane’s Defense Review, considerada la fuente con más credibilidad del mundo sobre este tema, dice que Israel tiene hasta 200 armas nucleares y que su programa nuclear comenzó en los años 1960. Mordechai Vanunu, un ex técnico nuclear israelí, fue secuestrado por agentes israelitas en 1986 por haber revelado detalles de este programa a los medios comunicativos del mundo. Israel, a diferencia de Irán, no ha firmado nunca el Tratado de No Proliferación Nuclear o se ha afiliado a la AIEA.

Entonces ¿porqué no dice Bush que Israel es una “amenaza existencial a la paz mundial”?

Israel es la cola, no el perro

Algunos rábidos antisemitas en los EEUU dicen que esto es porque Israel impone la política extranjera de los EEUU. Esto sería decir que es la cola la que menea al perro. La verdad es que la clase no judía dominante de los EEUU y de algunos países europeos, Bretaña en particular, hace mucho ha considerado que un estado sionista colonizador en el Medio Oriente es un aliado potente en su lucha para negar a los pueblos árabes y pérsicos el control sobre sus tierras y sus bienes económicos más valiosos –el petróleo.

Esto es porque los EEUU ha patrocinado al estado de Israel con $102 mil millones desde 1948. Por los estándares del Pentágono, ha sido una manera barata para proyectar el poder imperialista de los EEUU en esa parte del mundo. Por contraste, la guerra en Irak ha costado más de $531 mil millones en cinco años –y esto no está contando las costas futuras de [email protected] [email protected] y otros gastos “indirectos”.

Empresas petroleras, los enormes bancos transnacionales asociados con ellas y los “think tanks” (los grupos pagados para inventar justificaciones políticas) como el grupo patrocinado por los intereses Rockefeller, el Consejo sobre Relaciones Extranjeras (Council on Foreign Relations) y la Comisión Trilateral ¬–han sido participantes dominantes en el establecimiento de la política extranjera de los EEUU. Ellos han producido muchas figuras políticas que han persuadidas al gobierno comenzar guerras sobre este producto tan lucrativo.

Hoy, trabajadores en los EEUU están sufriendo los altos precios de petróleo. Las políticas bélicas e imperialistas de la administración de Bush han contribuido mucho a esto –por crear caos en Irak, por el consumo de parte del Pentágono de cantidades enormes de combustible, y por crear un ambiente parecido a un pánico en los mercados especulativos de los precios de recursos naturales.

Pero ¿dónde ha sido la oposición política a todo esto? No en el Congreso. Nadie está poniéndose de pie para condenar a Bush por utilizar a Israel en contra de Irán. Nadie está haciendo la conexión entre las ganancias record en un momento de recesión económica, con las guerras de agresión en el Medio Oriente. Nadie está diciendo a los trabajadores aquí que su enemigo no es Irán o Irak, sino ExxonMobil y BP.

En la contienda presidencial, Barack Obama dice que el favorece negociaciones con los líderes de Irán mientras que repite su apoyo incondicional para Israel. John McCain va más allá y rechaza la diplomacia. Pero la diplomacia, uno debe reconocer, es solo otra táctica en la estrategia general del imperialismo por la dominación mundial. Si las platicas no producen el resultado deseado por los imperialistas –en este caso la capitulación de Irán— ¿qué viene después? Ningún de los dos partidos imperialistas rechaza la posibilidad de acción militar contra Irán.

Todo esto deja la esperanza por una lucha verdadera en contra de los que están impulsando a la guerra solo en las espaldas de las mismas masas. Volver la oposición pasiva en resistencia activa es lo que se precisa ahora más que nunca.

Para más información sobre una movilización contra una nueva guerra contra Irán, ve al http://StopWarOnIran.org.

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