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[email protected] inmigrantes y la atrocidad de la Costa del Golfo

Por Teresa Gutiérrez

Es posible que nunca se sepa exactamente cuá[email protected] inmigrantes murieron por causa del Huracán Katrina.

Debido a que [email protected] inmigrantes en la región de la Costa del Golfo están [email protected], es una tarea imposible bajo el sistema capitalista localizarles, contarles o ayudarles.

El gobierno mexicano dijo el 3 de septiembre que hasta 100,000 [email protected], la mayoría [email protected], fueron afectados por el huracán. Los consulados de Honduras y El Salvador estiman que otros 200,000 inmigrantes de Centroamérica estaban en la región.

También había inmigrantes de Jamaica, otras partes del Caribe, Vietnam y varios países africanos.

El Departamento de Estado no permitió que entraran oficiales consulares en la zona, aduciendo cuestiones de seguridad, lo cuál hizo más difícil documentar o ayudar a [email protected] inmigrantes. Esto fue parte del ambiente de represión y ocupación, en vez de compasión y socorro, que la administración de Bush estaba promulgando.

[email protected] inmigrantes no han estado yendo a los refugios ni a los centros de la Cruz Roja por miedo a la deportación o el arresto. A causa de que [email protected] inmigrantes viven en un estado de terror, la catástrofe servirá solo para conducirles a vivir más clandestinamente.

Las noticias dicen que [email protected] [email protected] [email protected] [email protected] están entrando a escondidas a los refugios por noche y luego saliendo secretamente por la mañana para que nadie se fije en [email protected]

El consulado salvadoreño reporta que de [email protected] 9.600 salvadoreñ@s que vivían en la región, sólo 40 se presentaron en los refugios.

Es sabido que cuatro inmigrantes murieron. Los tres mexicanos y un hondu reño que vivían juntos decidieron quedarse en su casa de remolque por la duración de la tempestad. Se asfixiaron por un generador dañado después que había pasado la tormenta.

Se ha reportado que [email protected] se están que dando en casas y apartamentos inundados porque no quieren dejar sus pertenen cias, sabiendo que no son elegibles para auxilio federal. La mayoría tenía sueldos bajos y van a encontrar extremadamente difícil el empezar de nuevo con su vida.

En Mississippi, [email protected] inmigrantes han trabajado en la industria avícola en la cuál las condiciones son atroces y el pago es mínimo. La mayoría de é[email protected] [email protected] está ahora sin empleo; 10 de los 14 centros para preparar las aves en Mississippi se han cerrado. Se estima que alrededor de 50,000 [email protected] viven en el estado, pero ésta es una cifra conservadora del gobierno.

Inmigrantes de habla española le han contado a los medios que los avisos sobre el huracán inminente fueron hechos solo en inglés. Una señora dijo, “Cuando por fin nos dimos cuenta de lo que estaba pasando, no tuvimos tiempo para comprar más alimentos ni salir para ninguna otra parte.” Ella añadió que después de que golpeó la tormenta, ni ella ni [email protected] podían entender lo que los avisos por radio decían sobre adónde ir para conseguir agua, generadores o hielo.

[email protected] inmigrantes que viven en la Costa del Golfo y alrededor del país necesitan de la solidaridad del movimiento progresista y antiguerra, de [email protected] de los derechos humanos y de sindicalistas ahora más que nunca. [email protected] de [email protected] que se han perdido desde el 29 de agosto quizá se quedarán para siempre sin saber sus nombres ni sus caras.

Los crímenes de los oficiales gubernamentales que condujeron a este desastre inigualado, especialmente para gente africanoamericana y latina, deben ser completamente expuestos y hay que hacer responsable a estos culpables.

Un inmigrante de Guatemala que había sido evacuado de Louisiana se encontró con una delegación de la Coalición Fuera las Tropas Ya en una parada de camionetas entre Houston y Nueva Orleáns el 7 de septiembre. Él abrazó a esta escritora, una latina, y a Johnny Stevens, un africano-americano, y nos dijo, “[email protected] y [email protected], ahora más que nunca debemos estar [email protected] Bush dejó caer ese dique para matar a gente como [email protected] Tenemos que estar [email protected] como nunca.”

Seguro que sólo la solidaridad de la clase trabajadora multinacional luchando por nuestros propios intereses puede llevar a cabo la justicia a la gente de la Costa del Golfo.


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