Por qué hay que abolir el ICE y la policía

Moorehead escribió este artículo antes del paro laboral del 23 de enero y antes del asesinato de Alex Pretti el 23 de enero. Traducido por tlaxcala-int.blogspot.com y revisado por Mundo Obrero.

Estudiantes de secundaria participan en una manifestación contra el ICE en el Capitolio del estado de Minnesota en St. Paul, el 14 de enero de 2026.

El 19 de enero. Los habitantes de Minneapolis han convocado un paro laboral para el 23 de enero con el lema «FUERA ICE de Minnesota/Un día de verdad y libertad: sin trabajo, sin colegio, sin compras». ¿Qué ha llevado a este llamamiento que ha tenido tanta repercusión en todo el país?

Desde que el presidente Donald Trump asumió el cargo, su administración supremacista blanca ha declarado una guerra racista y xenófoba contra los migrantes, desde Los Ángeles hasta Chicago y Nueva York. Se estima que 540 000 migrantes han sido deportados, incluidos los que se encontraban en la frontera con México. (New York Times, 18 de enero)

Minneapolis se ha convertido en la zona cero de la lucha contra las tropas de asalto fascistas de la directora del Departamento de Seguridad Nacional, Kristi Noem, los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). A principios de diciembre comenzaron a inundar la ciudad con el terror como parte de una operación federal más amplia, la «Operación Metro Surge». Esta operación condujo al tiroteo mortal por parte del ICE de Renee Nicole Good, de 37 años, grabado para que todo el mundo lo viera el 7 de enero. 

Los objetivos iniciales del ICE en Minneapolis eran los migrantes procedentes de Somalia, país del este de África. Trump se había referido a la comunidad somalí, la más numerosa fuera de ese país, como «basura» para justificar su deportación, independientemente de su condición de ciudadanía. 

Las comunidades vecinas comenzaron a organizar una defensa de la comunidad somalí en toda la ciudad que inspiró al resto del país. Esta movilización coordinada incluyó el uso de equipos audiovisuales para advertir a la gente cuando el ICE invadía comunidades vulnerables, negocios, escuelas, iglesias, etc., «cazando» a migrantes, lo que recuerda mucho a los días de los cazadores de «esclavos» en el sur profundo hace más de 200 años.

Si parece haber un paralelismo entre las tácticas genocidas de las Fuerzas de Ocupación Israelíes en Gaza, no es una coincidencia. Durante dos décadas, los agentes del ICE han estado entrenándose con las FIO. 

Manifestación de 10 000 personas el 10 de enero, tras el asesinato de Renee Good. Estudiantes de secundaria en una protesta anti-ICE en el Capitolio estatal en St. Paul, Minnesota, 14 de enero de 2026

Pero una vez que el asesinato de Renee Good, que estaba desarmada, indignó al país, la solidaridad con las comunidades migrantes se intensificó en toda la ciudad y el estado para contrarrestar la creciente represión del ICE. Las huelgas y manifestaciones estudiantiles, junto con otras formas de protesta, electrificaron la ciudad, recordando las protestas militantes y las acciones de «no hay actividad comercial habitual» en respuesta al linchamiento policial de George Floyd allí en mayo de 2020. 

Además de los migrantes somalíes, el ICE ha detenido a indígenas, atacado y arrestado a una mujer discapacitada, disparado a un residente venezolano y atacado a personas negras, incluidos niños, con gas lacrimógeno y granadas aturdidoras, con total impunidad.

El reaccionario Departamento de Justicia (DOJ) tuvo la audacia de pedir una investigación de la viuda de Good, Becca Good, por sus actividades políticas como monitora anti-ICE. Para justificar su asesinato, Noem se refirió a Renee Good, también monitora, como una «terrorista nacional». 

Seis fiscales de Minnesota dimitieron del Departamento de Justicia en protesta por esta investigación falsa. Jonathan Ross, el agente del ICE que disparó a Good, no ha sido arrestado, y mucho menos acusado de asesinato en primer grado. 

El ICE y la policía trabajan codo con codo

Mientras continúa la heroica resistencia contra el ICE, Trump ha amenazado con enviar 2000 soldados de asalto más para reforzar a los 1000 enviados originalmente en diciembre. Trump también anunció que está dispuesto a enviar 1500 soldados estadounidenses a Minneapolis desde la 11.ª División Aerotransportada del Ejército, con base en Alaska, invocando la Ley de Insurrección de 1807. 

Esta ley federal otorga al presidente la autoridad unilateral de desplegar tropas en cualquier ciudad en respuesta a una rebelión. Esta ley fue aplicada por última vez por el presidente George H. W. Bush durante la rebelión de Los Ángeles de 1992, cuando cuatro policías blancos fueron absueltos por un jurado compuesto exclusivamente por blancos por la brutal paliza que propinaron al automovilista negro Rodney King, grabada en vídeo. 

El gobernador de Minnesota, Tim Walz, y el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, han solicitado públicamente que el ICE abandone el estado tras el tiroteo de Good. Trump respondió pidiendo una investigación del Departamento de Justicia contra estos dos líderes del Partido Demócrata.

Walz y Frey también han pedido protestas pacíficas y han dado luz verde a la policía para arrestar y encarcelar a cualquier activista involucrado en enfrentamientos militantes con el ICE. 

El movimiento en Minneapolis se enfrenta no solo a un frente de represión estatal, sino a dos: uno federal, basado en el ICE y potencialmente en el ejército, y otro local, basado en la policía estatal. Estos dos frentes pueden tener diferentes grados de autoridad y tácticas, pero comparten el mismo objetivo en una sociedad capitalista: mantener el orden social cuando se trata de defender los derechos de propiedad privada de la élite de la clase dominante. 

La conclusión es que ni la policía, ni el ICE, ni el ejército son amigos de los trabajadores y los pueblos oprimidos, especialmente cuando las masas amenazan con rebelarse contra condiciones intolerables. 

Este levantamiento de protesta no se limita a Minneapolis. Se está sintiendo en todo el país, donde la injusticia social está mostrando su cara más fea. La convocatoria de paro laboral del 23 de enero en Minneapolis ha dado lugar a llamamientos a la solidaridad y la resistencia en otras ciudades donde el ICE también ha invadido, como Nueva York y Filadelfia, y la lista crece día a día. 

La heroica lucha en Minneapolis demuestra que, a pesar de todo el terror del ICE, unido a la brutalidad policial que se ha desatado, lo más decisivo es la resistencia de toda la clase, en solidaridad ante todo con los pueblos más oprimidos y marginados: los negros, los morenos y los indígenas. Y es esta solidaridad política lo que más temen la clase dominante y su Estado represivo.

Ha llegado el momento de abolir el ICE y la policía.

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