Traducción: redroja.net

5 de junio – Hace cuatro días, la Casa Blanca pidió al ejército estadounidense que se desplegara por las ciudades norteamericanas para “dominar” las calles. A lo largo de los tres días siguientes, dos antiguos integrantes de la Junta de Jefes del Estado Mayor conjunto de los ejércitos (JCS) se pronunciaron en contra de este despliegue. También lo hicieron el antiguo y el actual secretario de defensa de Trump, este último a sabiendas de que probablemente lo despedirían.

En reacción a la amenaza de Trump, al menos tres organizaciones de veteranos militares anti-guerra pidieron a los miembros del servicio de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos y de la Guardia Nacional que se negaran a desplegarse contra los manifestantes que se oponían al racismo.

Aunque el presidente dejara de proferir sus habituales amenazas y se hayan retirado algunas tropas de la Guardia Nacional y federales, todavía pueden ser éstas utilizadas contra la población civil. El conflicto dentro del aparato militar por la amenaza de Trump plantea dos preguntas clave: ¿De dónde viene esta oposición? ¿Qué significa la reticencia de los generales para el movimiento antirracista?

Respondiendo a la primera pregunta: Los generales y almirantes temen que el uso de la fuerza militar contra la comunidad afroamericana y sus aliados pueda destruir la cohesión que existe en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. El Pentágono ha construido en los últimos 45 años, desde la debacle de Vietnam, un ejército profesional – es decir, no conscripto. El uso de tropas – en un 40 por ciento o más, gente de color – contra la población civil podría destruir su moral y tener un efecto boomerang contra los jefes.

La reticencia de los generales apunta a la posibilidad de que el movimiento llegue a los soldados rasos. Debilitar la moral de las Fuerzas Armadas de EE.UU. significa debilitar el control mundial de los monopolios y bancos de EE.UU. Esto sería un paso adelante para la gente de los EE.UU. y del mundo.

Disidencia desde arriba

El Secretario de Defensa Mark Esper, del que se rumoreaba que ya estaba a punto de salir, contradijo abiertamente a Trump el 4 de junio. “La opción de utilizar las fuerzas de servicio activo en el papel de mantenimiento del orden sólo debe utilizarse como último recurso”, dijo, “y esto sólo en las situaciones más urgentes y graves. No estamos en ninguna de esas situaciones ahora. No apoyo la invocación de la Ley de Insurrección” de 1807. (CNN)

Esper, normalmente un incondicional de Trump, no hablaría así si no fuera bajo la presión de la jerarquía militar para detener el uso de las tropas estadounidenses en las ciudades. Los oficiales superiores retirados, que hablan más libremente sobre cuestiones políticas que los oficiales en activo, dieron más pruebas de ello. Entre ellos, los ex presidentes de la JCS, el Almirante Mike Mullen (jubilado) y el General Martin Dempsey (jubilado), así como al ex Secretario de Defensa James Mattis, todos los cuales arremetieron contra Trump.

Nadie debe desdeñar los motivos de estos oficiales militares. Han pasado sus vidas sirviendo a los intereses del militarismo y del imperialismo de EE.UU. Han mandado a las tropas en guerras ilegales y ocupaciones contra Yugoslavia, Irak, Afganistán y Siria y han amenazado a Irán y Venezuela. Esta vez creen que las órdenes de Trump, de desplegar tropas federales contra los manifestantes antirracistas, amenazan a sus militares.

Resistencia desde abajo

La organización de Veteranos contra la Guerra About Face (Veterans Against the War) ha hecho circular una petición dirigida a los miembros de la Guardia Nacional que dice: “Les pedimos que defiendan las vidas de los negros y se retiren. Sabemos las consecuencias que puede tener la desobediencia a las órdenes. Muchos de nosotros nos hemos enfrentado a ellas.” El 4 de junio, unos 700 veteranos habían firmado esta llamada para negarse a cumplir con “su deber”. (fuente : tinyurl.com/y9xkxxnc)

Veteranos por la Paz, otra de esas organizaciones, distribuyó una declaración en la que pedía a “todos los dirigentes militares y al personal que se negaran a desplegarse. Nosotros, como veteranos, conocemos las terribles consecuencias de participar en acciones moralmente equivocadas contra comunidades de otros países. Ahora es el momento de negarse a participar en órdenes que son injustas.” (fuente : veteransforpeace.org)

La organización Courage to Resist informa en un artículo del 4 de junio que “actualmente está ayudando a miembros de la Guardia Nacional que se resistieron a las órdenes de Trump de atacar violentamente a la gente que protestaba pacífica y legalmente por las calles de Washington, contra la injusticia racial”.

Un miembro de la Guardia, que se resiste a las órdenes de Trump, en principio esperaba unirse a las misiones médicas de asistencia en desastres naturales. En relación con la situación actual, dice: “No puedo hacerlo. Incluso me siento mal al mirar mi uniforme y verme implicado en esto, sobre todo después de que una unidad de la Guardia Nacional le disparara a ese hombre que era dueño de esa tienda de barbacoas’” en Louisville, Kentucky. (fuente: couragetoresist.org)

Cómo actúan los manifestantes

Nadie puede predecir con certeza cómo reaccionarán los soldados disciplinados a las órdenes del presidente. Que haya disensión en la cúpula y que ya haya resistencia por parte de miembros individuales de las fuerzas armadas es una señal de que la resistencia es posible, incluso dentro de un ejército “profesional” no conscripto.

Consideremos al líder revolucionario africano, Amílcar Cabral, cuando se enfrentó a un desafío similar. Cabral fue el jefe de la organización que dirigió la guerra de liberación contra el colonialismo portugués en Guinea-Bissau y Cabo Verde.

En 1963, a pesar de sus enormes tareas en la construcción de un movimiento guerrillero y el gobierno de algunas partes de su país, Cabral se tomó su tiempo para escribir un llamamiento a los soldados y oficiales reclutas portugueses que estaban ocupando Guinea-Bissau.

Su mensaje, minuciosamente explicado, se puede resumir así: 1) Las tropas portuguesas que siguen luchando contra los africanos en interés de las corporaciones imperialistas no pueden esperar salir nunca con vida de África. (2) Aquellos que deserten o resistan obtendrán todo el apoyo y protección del movimiento de liberación.

Fueron necesarios otros 11 años de lucha, pero los militares portugueses, cansados de la guerra, finalmente se rebelaron contra el gobierno fascista de Portugal, derrocándolo y poniendo fin a las guerras contra las colonias africanas de Angola, Mozambique y Guinea-Bissau.

Aunque es difícil predecir lo que sucederá en EE.UU., los acontecimientos de las últimas semanas muestran que nada es imposible. Un movimiento que alienta y defiende a los soldados que resisten y apela a las tropas, incluso cuando las desafía, puede marcar la diferencia.

* Catalinotto es autor de “Turn the Guns Around: Mutinies, Soldier Revolts and Revolutions”, Foro de Visión Mundial, 2017. El apéndice del libro contiene una traducción al inglés del llamamiento de Cabral de 1963 a las tropas portuguesas.

 

John Catalinotto

John.Catalinotto@workers.org

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