Los jovens pueden romper la cadena de mando: una reseña de ‘Voltea el arma: motines, revueltas de soldados y revoluciones’

La obra de John Catalinotto “Turn the Guns Around” (Voltea el arma) capta un período político en la historia, cuando la lucha estaba en alza: el movimiento para resistir la guerra en Vietnam, tanto por civiles como por soldados (en quienes Catalinotto se centra principalmente) y el movimiento de Poder Negro. Lo que se trabaja en conjunto en el libro sirve como una guía, no tiene la intención de proveer respuestas, sino consideraciones sobre el tipo de organización y la conciencia necesaria para derrotar a los jefes y los bancos de hoy.

Al igual que las luchas de los años sesenta y setenta, hoy vemos la culminación de varios movimientos. Las personas negras y latinas, inmigrantes, personas LGBTQ, mujeres, personas con discapacidades e incluso las/os prisioneros están fortificando nuestras filas para enfrentar la administración Trump. Y la juventud en particular está encontrando maneras de conectar los temas con una causa común: un sistema capitalista que ya no es capaz de sostenerse, por lo que recurre cada vez más a la policía, las redadas de ICE y las detenciones de migrantes, y a otros “cuerpos de hombres armados” para hacer valer sus intereses.

Para las/os jóvenes como yo, que recurren a la historia para comprender mejor cómo herir al capitalismo en su núcleo y acercarlo a su muerte, hay valiosos puntos de vista para que todas/os los jóvenes revolucionarios lo consideren.

Desde el principio, el libro nos recuerda que “la vida determina la conciencia”. Las/os revolucionarios debemos comprometernos con el proceso de cambio, debemos estar abiertas/os a la capacidad de la clase obrera para cambiar su conciencia porque es nuestra clase la que está constantemente bajo ataque y forzada a vivir y trabajar en oposición directa a nuestros verdaderos intereses.

Los soldados enviados a Vietnam sólo pudieron romper la propaganda del estado violento al atestiguar por sí mismos hasta qué punto las/os trabajadores, campesinos y oprimidos estaban dispuestos a defender su lucha por la liberación. Esto, unido a las condiciones de explotación en las que ellos mismos se vieron obligados a luchar, vivir y trabajar, hicieron que los GI (soldados) se alinearan más con su clase -la clase obrera- y no con los políticos y los patronos.

“Voltea las armas” también deja claro precisamente por qué era necesario organizar a los soldados que se resistían a la guerra. Y más aún, por qué era importante que los GI radicales fueran parte de una organización. El Sindicato de Servidores Americanos (ASU por sus siglas en inglés) se formó porque para muchos trabajadores en EUA estar en un sindicato, era un modo de vida. Cuando esto se asoció con el potencial revolucionario de ese período, el sindicato se convirtió en un cuerpo de lucha por mejores condiciones, pero también contra la guerra y el racismo.

La ASU fue capaz de conectar a GI radicales entre sí, para llevar las luchas de los GI a los civiles, y crear la relación ideológica clara entre los intereses de los GI y los intereses de los vietnamitas que defienden a su país y los del pueblo negro en EUA a resistir la violencia estatal. El desarrollo de la ASU y su éxito reforzaron la importancia de la organización, que en este período será también esencial para defender y unificar a la clase trabajadora. Hay cientos de miles de personas que no sólo tienen hambre por entender mejor el mundo, sino que también quieren cambiarlo, y debemos construir organizaciones capaces de atraer a la gente a nuestro movimiento.

El libro de Catalinotto debe inspirarnos a todas/os a tener una comprensión profunda de las cadenas de mando, ya estén incrustadas en el ejército, en el lugar de trabajo de la fábrica, o en los bancos y corporaciones. Estas cadenas de mando pueden ser quebradas. El poder estatal capitalista es penetrable. Hay muchas contradicciones que existen a favor de nuestra clase, pero sólo si hacemos uso de ellas.

Para las/os jóvenes revolucionarios que tomen “Voltea las armas”, yo les animaría a recordar que quiénes somos en este período es importante, particularmente para jóvenes LGBTQ, jóvenes de color y otras/os jóvenes oprimidos. Y quiénes somos, deberíamos hacernos mejores en la lucha por nuestros intereses de clase, debemos plantear preguntas de cómo organizamos, y no si organizar o no.

Sólo podemos romper la cadena de mando en todos los sectores de nuestra sociedad a través de la unidad y la solidaridad. Nuestra clase está formada por trabajadores y personas oprimidas a nivel mundial, de diferentes nacionalidades, capacidades, géneros, sexualidades y más. Las miserables condiciones del capitalismo nos unen y hacen que nuestra clase sea infinitamente más fuerte y más revolucionaria que los patronos que tratan de hacernos inhumanos.

Hemos recogido las armas en un período diferente, pero no menos en el legado de la lucha revolucionaria. Se formarán alianzas improbables; habrá muchas personas que tomen conciencia, pero se darán cuenta de que no pueden hacerlo por sí mismas; y debemos ser audaces porque sabemos que nuestra visión para un mundo socialista no sólo es posible, sino que es inevitable. El libro de Catalinotto narra los hechos y la historia de lo que lo hará posible.

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