Mundo Obrero
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CELAC: Un paso adelante para la región, con contradicciones

Este nuevo año de 2012 promete ser interesante para la región al sur del Río Grande. El establecimiento formal de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) en Caracas, Venezuela, marca un acontecimiento excitante, aunque no desprovisto de dificultades y contradicciones.

Los días 2 y 3 de diciembre, delegaciones y jefes/as de estado de los 33 países independientes en América Latina y el Caribe se reunieron para discutir y aprobar un histórico y ambicioso programa de integración regional y colaboración en la esfera política, económica, social y cultural. Esta sería la primera vez que estos países se reunirían en una organización sin la presencia de Estados Unidos y ­Canadá.

Esta aprobación en sí es un gigantesco paso adelante para una región a la cual Washington desde la doctrina Monroe de 1823 ha considerado su “patio trasero” y “propiedad exclusiva”. Que tantos gobiernos políticamente disímiles puedan reunirse bajo una misma organización es un logro increíble.

La idea de CELAC había estado desarrollándose durante años. Se aceleró después de que la Organización de Estados Americanos fracasara en adoptar medidas enérgicas contra el golpe de estado en junio de 2009 en Honduras que derrocó al presidente Manuel Zelaya y el intento de golpe de estado contra el presidente ecuatoriano Rafael Correa en 2010. Considerando las campañas imperialistas que se están gestando contra Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador, la CELAC ahora es aún más importante.

Para comenzar a analizar el potencial de la CELAC, hay que colocarla en el contexto de la crisis económica y financiera mundial. Aunque afectada por la crisis, se ha aceptado generalmente que a la región que abarca la CELAC le ha ido mejor que otras partes del mundo.

El presidente cubano Raúl Castro dijo en su discurso de apertura en Caracas: “La reciente evolución económica de América Latina y el Caribe muestra que, a pesar de la profunda crisis global, han crecido los ingresos por exportaciones, principalmente de productos básicos; que la carga de la deuda externa, aunque injusta y agobiante, ha sido menor, y que se ha incrementado la acumulación de reservas. Este escenario nos brinda una oportunidad si actuamos con responsabilidad y verdadero espíritu solidario”. (http://www.cubavision.icrt.cu)

¿Qué contradicciones hay en CELAC?

Esta realidad, no obstante, subraya las diferencias dentro de la región. ¿Quien se ha beneficiado de estos ingresos? ¿Cuáles son las contradicciones dentro de la CELAC?

Cuba, donde no hay el 1% superrico, y Venezuela, donde el gobierno de Hugo Chávez está tratando de iniciar el camino hacia la transformación socialista del país, son miembros de CELAC, como también Colombia, Chile, Costa Rica, México y Panamá — países con gobiernos derechistas aliados estrechamente a Washington y donde las ganancias no están reinvertidas en beneficio del pueblo.

Está Haití, donde las fuerzas productivas están menos desarrolladas, junto a Brasil que tiene la economía más grande y cuyas fuerzas militares son todavía parte de la Misión para la Estabilización en Haití (Minustah) de la ONU, considerada por los/as haitianos/as como una fuerza de ocupación.

Menos en Cuba revolucionaria, en todos los otros países de la CELAC la clase capitalista todavía controla los sectores principales de la economía, aún en las sociedades más progresistas como la de Venezuela, Bolivia y Ecuador. Puede ser que el poder de la burguesía esté en declive como resultado de la política establecida por los gobiernos progresistas y los levantamientos de las masas, pero es todavía una fuerza aliada principalmente al capital financiero y compañías transnacionales.

Sin embargo, la volatilidad de la economía estadounidense y ahora la de la zona del euro, y el aumento del comercio de muchos países de la CELAC con países que Washington considera sus adversarios — por ejemplo China — podría hacer que esta misma burguesía viera a la CELAC como una manera de aumentar sus ganancias y asegurar su futuro.

Estados Unidos, aunque no es parte de la CELAC, tratará de influirla a través de los susodichos aliados y sus bien financiadas ONGes en países progresistas como Venezuela, Bolivia, Nicaragua, y Ecuador.

¡Puerto Rico, ausente!

Un país, Puerto Rico, no fue invitado a ser miembro de la CELAC. Al ser colonia de Estados Unidos, la isla no cumplía con el criterio de ser una nación independiente y soberana. La única voz que representó a Borinquén fue la de Calle 13, un conjunto puertorriqueño que ha ganado 19 premios Grammy de música latina y que aboga por la independencia de la nación. Calle 13 dio un concierto, acompañado por la Orquesta Juvenil Bolivariana de Venezuela bajo la batuta del famoso director musical Gustavo Dudamel.

Dudamel es producto del Sistema de Orquestas que enseña música a niños/as pobres en la República Bolivariana. El acto fue uno fabuloso que refleja el objetivo de integración cultural de la CELAC. Durante su concierto, René Pérez, el cantante principal de Calle 13, habló contra el colonialismo impuesto en su patria y la necesidad de integración de toda ­Latinoamérica.

Socialismo, la única manera para lograr la integración verdadera

Antes de que ocurrieran los levantamientos el año pasado en Túnez, Egipto y Bahréin, y antes de las manifestaciones y huelgas masivas en algunos países europeos y Ocupar Wall Street en EE.UU., los movimientos en Latinoamérica habían sido la vanguardia de los levantamientos populares a nivel internacional.

Está más allá del alcance de este artículo el evaluar la situación actual en toda Latinoamérica. El hecho de que una CELAC pudo establecerse en este momento, es el resultado mayormente de los movimientos progresistas de los pueblos de la región. Estos movimientos pusieron en el gobierno administraciones que responden más al pueblo que a las corporaciones transnacionales. Estos gobiernos a su vez, forjaron el establecimiento de la CELAC.

También es importante recordar, sin embargo, que hasta que la estructura capitalista sea remplazada por el socialismo, el poder de estos gobiernos para llevar a cabo la política progresista estará en correlación directa a la fuerza del lado de los/as trabajadores/as en la lucha de clase. Dejados a su voluntad, los capitalistas siempre tratarán de reprimir la lucha de las masas y cualquier avance progresista de las masas. Mientras el poder económico de una nación quede en las manos de los ricos, el presidente será siempre una figura con poder limitado.

Solamente un gobierno donde el poder esté verdaderamente en la clase trabajadora, puede garantizar un sistema con justicia social y económica.


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