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A pesar del bombardeo de EEUU/OTAN sobre libia, la guerra imperialista se estanca

Tras cuatro meses de intensos bombardeos, las fuerzas de EE.UU./OTAN no han logrado desplazar al gobierno de Libia en Trípoli. Las fuerzas contrarrevolucionarias del Consejo Nacional de Transición, respaldadas por Occidente, permanecen limitadas en áreas del este y el oeste de este país petrolero de 6,5 millones de habitantes.

No hay evidencia concreta de que el CNT y sus patrocinadores imperialistas estén a punto de llevar la guerra a la capital, a pesar de sus constantes declaraciones al respecto. Cientos de miles de personas en Trípoli continúan manifestando públicamente su oposición a la guerra de EE.UU./OTAN. El ejército libanés continúa golpeando a los rebeldes en los alrededores de la ciudad portuaria de Misurata y en las montañas Nafusa cerca de la frontera con Túnez.

Con la escalada de los combates en Misurata, que está siendo utilizada como área de transporte para las fuerzas rebeldes y las organizaciones humanitarias occidentales, las condiciones de la población civil han empeorado en las últimas semanas.

En su esfuerzo por ayudar a que el CNT logre una presencia más fuerte en el oeste de Libia, los aviones de la OTAN han intensificado su campaña de bombardeos contra el pueblo. El 9 de julio las fuerzas de la OTAN atacaron las unidades del ejército apostadas en las afueras de Misurata. Sin embargo, Prensa Asociada admitió el 9 de julio que: “La guerra civil ha caído en un estancamiento con los rebeldes sin poder avanzar significativamente, aún con las fuerzas de la OTAN bombardeando las fuerzas de Gadafi para hacer cumplir una resolución de la ONU de proteger a los civiles”.

En realidad la guerra nunca ha sido para proteger a los civiles. Las acciones del CNT y sus protectores de EE.UU./OTAN han creado condiciones nefastas para la población en Libia y para quienes han huido del país por tierra y por mar.

La OTAN y el CNT causan

crisis humanitaria

El comienzo de la guerra civil en Libia el 17 de febrero llevó a la peor crisis humanitaria en el norte de África en los tiempos modernos. Inmediatamente, las bandas rebeldes basadas en Bengasi se dispusieron a atacar a aquellos/as que son percibidos/as como simpatizantes y aliados/as del gobierno central en Trípoli. Los/as libios/as de piel oscura y los/as trabajadores/as inmigrantes de los estados africanos vecinos fueron hostigados/as, golpeados/as e incluso asesinados/as.

Videos y fotografías de estas ejecuciones se han distribuido ampliamente a través del Internet. Se asemejan a las turbas racistas de linchamientos realizados en el sur de los EE.UU. contra los/as afroamericanos/as al final del siglo 19 y comienzos del siglo 20.

Las vastas reservas de petróleo en Libia, con la reputación de ser las más grandes en el continente africano, permitieron al país alcanzar el mayor nivel de vida e ingreso per cápita de la región. Entre 1,5 a 2 millones de trabajadores/as inmigrantes eran empleados/as en proyectos de petróleo, construcción y servicios por todo el país.

Los ataques del CNT y de la OTAN obligaron a cientos de miles de estos/as trabajadores/as inmigrantes a abandonar Libia. La Organización Internacional para la Migración, (OIM), que monitorea el desplazamiento de los/as trabajadores/as inmigrantes, así como el de los/as nacionales libios/as, informa que 150.000 personas ya han abandonado el país.

Jean-Philippe Chauzy, vocero de la OIM dijo que unos/as 2.000 trabajadores/as de Chad se quedaron sin transporte en la ciudad de Sabha al sur de Libia: “Son inmigrantes realmente muy vulnerables — niños, mujeres y ancianos — débiles y enfermos”, demasiado débiles para continuar el viaje. Otros/as 300.000 inmigrantes que quieren irse no pueden debido a la crisis causada por la guerra de EEUU/OTAN. (AP, 9 de julio)

Un artículo del New York Times del 10 de julio expuso el carácter político de las fuerzas del CNT. Cuando el CNT invadió la aldea de Qawalish, muchos de los residentes evacuaron la zona.

El Times señaló que las tiendas estaban bien abastecidas de frutas frescas, vegetales y pan. Sin embargo, casi inmediatamente “los rebeldes [del CNT] comenzaron a apropiarse del combustible en la única estación de gas en Qawalish. ... Poco después, los rebeldes disparaban a los candados de las puertas metálicas de las tiendas y empezaban a robar”. El artículo mencionó que “La ciudad, en pocas palabras, estaba siendo saqueada por los rebeldes, y cometían actos de vandalismo, y cosas peores”.

Este informe expone la mentira imperialista de que el ejército del CNT cuenta con el apoyo de las masas. Después del bombardeo de estos pueblos y ciudades por la OTAN, las fuerzas del CNT se mueven para tomar nominalmente el control. Sin embargo, la mayoría de la población huye por temor a la violencia perpetrada en otras zonas del país.

Esto es cierto hasta en las montañas de Nafusa donde los grandes medios de comunicación occidentales han afirmado que existe un amplio apoyo al bombardeo de la OTAN y al CNT. El pueblo de El Harabah “aún ondea la bandera verde del gobierno de Gadafi”, informó el Times.

Francia hace llamado al diálogo

El 11 de julio el Ministro de Defensa francés Gerard Longuet pidió a los rebeldes negociar un acuerdo con el gobierno libio. Enfatizó que las conversaciones serían el único mecanismo para poner fin a la intervención extranjera en este país del norte de África.

Al mismo tiempo, Saif al-Islam, hijo del líder libio Muammar Gadafi, anunció que el gobierno de Trípoli se encuentra actualmente en negociaciones con París. En una entrevista, el funcionario libio dijo que el gobierno de Libia “estaba negociando con Francia y no con los rebeldes. Nuestro mediador se reunió con el presidente Nicolás Sarkozy. (El Khaber, 11 de julio)

Después de cuatro meses de bombardeos y del bloqueo naval de Libia, las fuerzas de la OTAN han comenzado a tener serias diferencias internas sobre la guerra. Noruega anunció hace varias semanas que detendría sus operaciones en agosto. Italia, la antigua potencia colonial, llamó a un alto al fuego a principios de julio.

Un artículo en el Philadelphia Tribune del 5 de julio reportó que: “En los Países Bajos, el ministro de Defensa, Hans Hillen se quejó la semana pasada de una “expansión de la misión”, y sugirió que los defensores de la campaña fueron engañados para que creyeran que podían aplastar a Gadafi. “La gente que pensaba que con sólo tirar algunas bombas ayudaría no sólo al pueblo, sino también a convencer a Gadafi que podría renunciar o modificar su política, era un poco ingenua”.

En el Congreso de los EE.UU tanto republicanos/as como demócratas, aunque expresaran reservas sobre la guerra, han seguido apoyando su financiación. Esto llega en el mismo momento en que una propuesta para el presupuesto de defensa proporcionaría otros $17 mil millones en fondos para el Pentágono.


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