Las falsas noticias sobre desempleo

Editorial WW-MO 14 de mayo de 2017

Pocos trabajadoras/es se alegran del informe del Departamento de Trabajo sobre la tasa de desempleo que cayó a 4,4 por ciento en abril.

¿Por qué deberían hacerlo? Mientras que la tasa de desempleo ahora coincide con el nivel de mayo de 2007, justo antes de la última crisis económica capitalista, todavía deja a 7,1 millones de personas “oficialmente” desempleadas.

Incluso el Departamento de Trabajo admite que 5,3 millones de personas que se cuentan como empleadas, están obligadas a trabajar a tiempo parcial, a pesar de que quieren y necesitan puestos de trabajo a tiempo completo. Otras 1,5 millones de personas “no fueron contadas como desempleadas porque no habían buscado trabajo en las cuatro semanas anteriores a la encuesta”, según la Oficina de Estadísticas Laborales.

Muchas personas con discapacidades no están incluidas entre las desempleadas. Los 2,2 millones de miembros de la clase obrera encarcelados ni siquiera son consideradas/os. Tampoco las miles que recogen latas y botellas por una pequeña cuota de depósito en Nueva York y algunos otros estados.

Mientras que la tasa de desempleo más reciente para las/os blancos es de 3,8 por ciento, la cifra de trabajadoras/es negros es más del doble, con un 7,9 por ciento. “Empleado último, despedido primero” sigue siendo el estándar racista para las/os afroamericanos.

En el apogeo de la “prosperidad” capitalista, las/os trabajadores negros y sus familias siguen estancados en una recesión. Es una depresión para las/os adolescentes negros, cuya última tasa de desempleo es de 29,3 por ciento.

Por lo general, una caída del desempleo se acompaña de un aumento de los salarios. Las/os trabajadores se sienten más seguros de tener puestos de trabajo mejor remunerados o exigir aumentos.

Pero esta vez no. El aumento promedio del salario de 2,5 por ciento en los últimos 12 meses fue casi eliminado por la inflación, que aumentó un 2,4 por ciento. Para las/os trabajadores que reciben el miserable salario mínimo federal de $7,25 por hora, la inflación significó un recorte salarial.

Todos los ataques dirigidos contra los sindicatos, incluso contra las/os trabajadores públicos, han tenido su efecto. Durante los últimos 40 años, miles de bastiones sindicales han sido cerrados por los capitalistas aprovechando la automatización.

Tener millones de desempleadas/os es una necesidad para las ganancias capitalistas. Frederick Engels, el compañero de trabajo de Karl Marx, llamó a las/os desempleados un “ejército industrial de reserva”.

Los capitalistas lo saben bien. Samuel Insull – cuyo imperio de servicios utilitarios Midwest se desplomó durante la Gran Depresión – se jactó de que “la mayor ayuda a la eficiencia del trabajo es una larga fila de hombres esperando en la puerta”. Refiriéndose a  las mujeres y los hombres que buscan desesperadamente un trabajo.

Las/os trabajadores soportan tanto abuso porque saben que el patrono puede contratar a alguien para reemplazarles.

Mientras que millones necesitan un trabajo, millones de trabajadoras/es están obligados a trabajar dos puestos o más de trabajo con el fin de pagar su vivienda. “La condena de una parte de la clase obrera a la ociosidad forzada por el exceso de trabajo de la otra parte, y la inversa, se convierte en un medio de enriquecer a los capitalistas individuales”, escribió Marx en “El Capital”.

El movimiento obrero necesita luchar por una semana laboral de 30 horas sin recorte de salario.

El primer plan quinquenal de la Unión Soviética abolió el desempleo en 1930. La planificación económica socialista hizo que el empleo fuera un derecho de todas/os los trabajadores soviéticos.

Tenemos que luchar por una revolución socialista que abolirá el desempleo y la pobreza para siempre.