Manifestación masiva mata ley anti salud

Lo hicimos. La resistencia sirve. La gente en todo el país luchó contra un proyecto de ley de salud draconiana y detuvo su paso. A través de reuniones de ayuntamientos, protestas callejeras creativas, medios de comunicación social, anuncios en vallas publicitarias, peticiones, campañas por teléfono, correo electrónico y cartas, y otras más, la gente rechazó el intento del ala derecha de socavar el seguro médico para millones.

Hubo una rebelión en todo el país contra el proyecto de ley “cuidado de la salud” “tomar de los pobres y dar a los ricos” de Trump / Ryan / Price.

Un estado de ánimo de lucha recorrió el país. Frente a la Casa Blanca, 24 personas fueron arrestadas por desobediencia civil el 23 de marzo, representando a los 24 millones que perderían el seguro bajo la ley del gobierno. Marchas y manifestaciones tuvieron lugar en Washington ese día como parte de una jornada nacional de acción de organizaciones de base y varios sindicatos.

Grupos comunitarios y de derechos de inmigrantes enviaron a personas de varios estados. Estudiantes, trabajadoras/es de la salud y personas con discapacidades se manifestaron. Las protestas continuaron en otras 40 ciudades, muchas fuera de las oficinas de los miembros derechistas de la Cámara. Dos días antes, 300 personas se manifestaron acostándose en el suelo aparentando estar muertas frente a la oficina del multimillonario representante Darrell Issa, en la ciudad de Vista, California.

La AARP (Asociación de Personas Jubiladas) también tuvo acciones en Washington. El Sindicato Nacional de Enfermeras Unidas organizó contra el propuesto proyecto de ley. Las organizaciones de defensa de la mujere y en pro de opciones reproductivas, como Planned Parenthood, NARAL Pro-Choice America y UltraViolet se movilizaron. Las/os consumidores, incluyendo personas de la tercera edad, organizaciones comunitarias y de libertades civiles, médicos, hospitales y muchas más fuerzas tomaron medidas.

Bonanza para los ricos, desastre para millones

El ala derecha ha tratado de revocar la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA por sus siglas en ingles) desde el día que fue firmado el 23 de marzo de 2010. Los políticos y los medios derechistas han golpeado el “Obamacare” cada día desde entonces. El presidente Donald Trump declaró la guerra a la ley y juró durante toda su campaña electoral “revocarla y reemplazarla”.

Debido al ACA, más de 20 millones de personas ahora tienen seguro de salud, muchas/os por la expansión de Medicaid en 31 estados y Washington, D.C., y de los subsidios federales para las/os trabajadores de bajos ingresos para comprar un seguro.

Funcionarios de 19 estados liderados por republicanos todavía rehúsan expandir Medicaid. El ACA también ordenó que los aseguradores privados cubrieran los beneficios esenciales de salud. Cada plan debe incluir ciertos servicios, incluyendo cuidado de maternidad y recién nacidos, servicios de emergencia, tratamiento de abuso de sustancias y mamografías.

Entonces el presidente de la Cámara, Paul Ryan, en 2017 con Trump y Tom Price, secretario de Salud y Servicios Humanos, se apresuraron a obtener la terrible Ley Americana de Salud (AHCA) aprobada antes de que sus costos y efectos fueran analizados por la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO). Pero no fueron lo suficientemente rápidos.

La CBO dijo que la ley ofrecería miles de millones de dólares en recortes de impuestos a las aseguradoras de salud, compañías farmacéuticas, inversores y otros, alcanzando casi $1 billón en 10 años. El proyecto de ley habría eliminado los impuestos que pagan por los subsidios para las/os trabajadores de bajos ingresos. (New York Times, 15 de marzo)

La propuesta de Trump / Ryan / Price era realmente un proyecto de ley contra la salud. Con ello, dijo la CBO, 14 millones de personas perderían el seguro en el primer año, y un total de 24 millones perderían la cobertura en 2026. Medicaid perdería $880 mil millones en 10 años.

La AHCA fue una declaración de guerra contra trabajadoras/es, personas de bajos ingresos y oprimidas/os, mujeres y adultas/os mayores.

Las/os adultos mayores habrían sido penalizados ya que la AHCA permitiría a las compañías de seguros cobrar hasta cinco veces más por las primas que a las/os jóvenes. AARP dijo que una persona de 64 años que gana $15,000 al año podría pagar primas anuales de $8,400. El proyecto de ley habría debilitado Medicare y cambiado los costos de Medicaid a los estados, poniendo así en peligro a cada destinataria/o. (NY Times, 10 de marzo)

Esta ley contra la mujer habría retirado el financiamiento a Planned Parenthood, que recibe $500 millones al año en fondos federales para proporcionar servicios esenciales de prevención, detección y anticonceptivos a millones de mujeres.

Este proyecto de ley era tan impopular que una encuesta de la Universidad de Quinnipiac del 23 de marzo dijo que tenía sólo un 17 por ciento de aprobación, y que uno de cada siete residentes estadounidenses dijo que les haría perder la cobertura.

Matar el proyecto

El representante Ryan retiró el proyecto de ley el 24 de marzo, justo antes de que la Cámara de Representantes votara, ya que no había suficientes votos para su paso. Trump había querido el voto ese día. Al intentar ganar, la Casa Blanca incluso prometió al ultraderechista “Caucus de la Libertad” de la Cámara (antes Tea Party) desechar el mandato esencial de los beneficios de salud del ACA, incluyendo cobertura para el cuidado de la maternidad y mamografías. ¡Una sala llena de oficiales masculinos estaba lista para sacrificar el cuidado de la salud de las mujeres! Incluso con eso, los ultraconservadores no se apaciguaron.

El Caucus de la Libertad se opuso al proyecto porque no iba lo suficientemente lejos para destruir todos los aspectos del ACA. Muchos miembros de la Cámara Republicana y todos los Demócratas no votarían por ello porque vieron la movilización de masas y sintieron la presión de las/os manifestantes exigiendo “maten la ley”. Algunos políticos anticiparon consecuencias duraderas si votaban a favor; sus constituyentes nunca lo olvidarían. Aquellos cuyos estados habían expandido Medicaid estaban presionados para votar por ella.

El resultado es una victoria para mujeres, trabajadoras/es, adultos/as mayores, personas de bajos ingresos y las comunidades negra, latina y todas las comunidades oprimidas. La gente de todo el país dijo un rotundo “No!” al recorte de Planned Parenthood, a los recortes de impuestos para multimillonarios, mientras 24 millones perderían seguro de salud.

La ACA sigue siendo un programa capitalista por el cual millones de personas están obligadas a comprar un seguro de salud en el mercado, aunque muchas/os trabajadores de bajos ingresos reciben subsidios federales para hacerlo.

Sin embargo, el 9,1 por ciento de la población todavía no tiene seguro. (NY Times, 15 de septiembre) Algunas aseguradoras cobran primas y deducibles que son demasiado altos para muchas/os consumidores. Además, las subvenciones federales se ven amenazadas por una demanda pendiente de los reaccionarios.

“Medicare para todas/os”

El lema “Medicare para todas/os” está siendo planteado nuevamente por el movimiento progresista que presiona para un programa de seguro de salud con un solo pagador. Esto sería mucho más fácil y realmente menos costoso de administrar y potencialmente podría cubrir a todo el mundo en EUA. El programa necesitaría algunos ajustes y adiciones, pero sería una mejora sobre el sistema de la salud con fines de lucro y productos farmacéuticos. Por esto vale la pena luchar y es posible bajo el capitalismo.

La lucha por el cuidado de la salud demuestra que el sistema capitalista necesita ser descartado. ¡El cuidado de la salud es un derecho humano! Se debe proporcionar para todas/os, no en la capacidad de pago y para maximizar ganancias. Cuba socialista asegura que la atención médica, incluyendo los medicamentos, sean accesibles a todo su pueblo. A nadie se le niega por falta de fondos.

La lucha no ha terminado, pero la gente está envalentonada por esta victoria. Neil Gorsuch, un aliado de grandes empresas, es el nominado de Trump al Tribunal Supremo. El jefe de HHS Tom Price, que tiene jurisdicción sobre Medicare y Medicaid, ha tenido recortado ambos programas. Detesta la ACA y se opone vehementemente a muchos beneficios de seguro, incluyendo el acceso a anticonceptivos gratuitos para las mujeres a través de Medicaid y todos los planes privados. Tanto Gorsuch como Price deben ser objetados.

Esta administración quiere revertir nuestros derechos. La reforma fiscal y el presupuesto inhumano de Trump en favor de los negocios están en el horizonte. Todas/os debemos permanecer vigilantes y listas/os para protestar contra cualquier ataque a programas esenciales del gobierno. Cada golpe de la clase dominante debe ser contrarrestado por una lucha unida.