¡Estados Unidos, no se meta con Ecuador!

Un cuidadoso recuento de votos en las elecciones ecuatorianas del 19 de febrero demostró que Lenín Moreno, el candidato presidencial del actual partido gobernante Alianza Pais, quedó muy cerca de la victoria en la primera vuelta, terminando muy por delante de los otros siete candidatos.

Como la elección para presidente pasará a una segunda vuelta el 2 de abril, queda la posibilidad de una intervención activa por parte de Estados Unidos y el imperialismo de la Unión Europea para impedir una victoria de Moreno, el candidato más progresista. La intromisión y subversión imperialista para apoyar fuerzas reaccionarias en América Latina ya ha resultado en una victoria electoral en Argentina y un golpe parlamentario en Brasil. También están maniobrando para derrocar a Nicolás Maduro en Venezuela y a Evo Morales en Bolivia, además del gobierno de Alianza País en Ecuador.

Rafael Correa, quien ha sido presidente del Ecuador por tres mandatos, respalda a Moreno, quien obtuvo el 39,4 por ciento de los votos. Moreno obtuvo más de 11 puntos por delante del banquero Guillermo Lasso, el principal candidato del gran capital ecuatoriano y el imperialismo, que recibió el 28,1 por ciento. Los neoliberales ecuatorianos se dividieron, con un segundo candidato pro-imperialista obteniendo aproximadamente el 16 por ciento de los votos.

Moreno tiene paraplejia y ha sido un veterano defensor de las personas con discapacidades.

De acuerdo con la ley electoral del Ecuador, para ganar en la primera vuelta un candidato debe obtener más del 50 por ciento de los votos o recibir el 40 por ciento de los votos y estar 10 por ciento por delante del otro candidato. Así que Moreno se quedó corto por muy poco. En las elecciones a la Asamblea Nacional, sin embargo, Alianza País ganó casi el 60 por ciento de los escaños, una clara victoria.

Aunque podría parecer que el gran margen que separa a Moreno de Lasso le daría una fácil victoria en la segunda vuelta, no hay una garantía. El imperialismo estadounidense, bajo la dirección de Donald Trump, como antes Barack Obama, está empeñado en frustrar cualquier movimiento de los países al sur de la frontera hacia la soberanía y la independencia económica. Especialmente desde que Hugo Chávez fue elegido presidente de Venezuela en 1998, Washington ha tratado todas las medidas progresistas en esos países como una amenaza para los intereses económicos y estratégicos del imperialismo estadounidense.

Las/os ecuatorianos saben que el gobierno de Trump quisiera ver una marioneta de la Casa Blanca en Quito que arrancara la herencia progresista de Rafael Correa. En sus tres términos, Correa desarrolló una política internacional de afirmación de la soberanía nacional, rompiendo la sumisión histórica de la clase dirigente ecuatoriana a las demandas de Washington. Esto incluyó expulsar a la base militar estadounidense en Manta.

Aunque Lenín Moreno sea elegido, como muchas/os todavía esperan, el nuevo gobierno se enfrentará a grandes problemas en un clima político y económico desfavorable.

Al igual que otros países de Sudamérica que se movieron en una dirección progresista, Ecuador bajo Correa pudo utilizar los fondos que obtuvo a través de los altos precios de materias primas en la primera década del siglo XXI para financiar programas sociales que beneficiaron a las/os más pobres de sus residentes .

Con la caída de precios de estos productos en los mercados mundiales, se ha hecho más difícil para los gobiernos progresistas financiar estos programas y mantener una economía estable, dejándolos más susceptibles a la subversión imperialista. De todos los países al sur de la frontera de los EUA, sólo Cuba ha llevado a cabo una revolución socialista que puso el Estado y la economía firmemente en manos de las/os trabajadores y las/os agricultores.

Las/os antiimperialistas dentro de EUA deben oponerse a cualquier interferencia estadounidense en la elección presidencial ecuatoriana y apoyar la derrota de Lasso y sus ricos partidarios en Ecuador que quieren enriquecerse aún más sirviendo al imperialismo mundial.