Rusia no lo hizo

Editorial WW-MO

La acusación de la CIA de que Rusia intervino en las elecciones presidenciales de Estados Unidos para ayudar a Donald Trump es “una falsa noticia” siendo vendida por el Washington Post y el New York Times. ¿Sabían los rusos sabotear las máquinas de votación en el Medio Oeste? Ese es el tipo de cosas que las agencias de espionaje estadounidenses se vanagloriaban de descubrir.

Pero no. Rusia es acusada de piratear la computadora del director de campaña de Hillary Clinton, John Podesta, y de dar información embarazosa a WikiLeaks. Pero Julian Assange, editor en jefe de WikiLeaks, negó que Rusia fuera la fuente. (Politico, 3 de noviembre)

El Senador Lindsey Graham de Carolina del Sur, sin embargo, declaró: “Voy por Rusia en todos los sentidos que se pueda. (Washington Post, 10 de diciembre)

No fue Rusia la que creó el Colegio Electoral que está enviando a Trump a la Casa Blanca, aunque obtuvo 2,8 millones de votos menos que Clinton. Como ha señalado el profesor de derecho de Yale Akhil Reed Amar, el Colegio Electoral se estableció para proteger la esclavitud. (Vox, 12 de noviembre)

Y no fue Rusia la que suprimió los votos afroamericanos y latinoamericanos.

Las demandas de la CIA contra Rusia son viejas noticias. “No hemos trazado ningún vínculo probatorio con entre el servicio de inteligencia ruso y WikiLeaks”, dijo un funcionario estadounidense, “Eso es lo que informó el Washington Post el 27 de julio. Entonces, ¿por qué el clamor ahora?

Probablemente tiene algo que ver con la mayor parte de Alepo que está siendo liberado por el gobierno electo de Siria, que es ayudado por Rusia e Irán. Es una gran derrota para la CIA. Atacar a Rusia por supuestamente ayudar a Trump es también una manera de atacar a este súper-fanático de la derecha.

Millones de personas pueden venir a Washington, D.C., el 20 de enero para protestar la inauguración de Trump.

Culpar a Rusia es un intento de desviar la lucha. Es más fácil golpear al CEO de Exxon Mobil, Rex Tillerson, el aparente secretario de estado de Trump, por sus tratados con Rusia que atacar al gigante petrolero por explotar a Yemen. Demócratas como el senador de Nueva York Charles Schumer están gritando más fuerte contra Rusia, mientras capitulan ante la candidatura de Trump de una junta virtual de generales en su gabinete.

Durante la campaña electoral, la clase dominante y su estado capitalista se dividieron. Los bancos más grandes y la CIA apoyaron a Clinton. La mayor parte de los bancos pequeños, los frackers del petroleo como Harold Hamm – el tipo de fuerzas que apoyaron Barry Goldwater en 1964 – eran para Trump.

El FBI también respaldó a Trump, y el director de la FBI, James Comey, pudo haber ayudado a inclinar las elecciones al elevar los correos electrónicos de Clinton a finales de la campaña. La división entre estas dos agencias tipo Gestapo -la CIA y el FBI- ha continuado, con el FBI descontando las reclamaciones de la CIA sobre Rusia. (CNN, 11 de diciembre)

Lo irónico de las “falsas noticias” de la CIA es que los consultores electorales estadounidenses se jactaron de cómo ayudaron a reelegir al presidente ruso Boris Yeltsin en 1996.(Los Angeles Times, 9 de julio 1996.

Wall Street usó a Yeltsin para ayudar a derrocar a la Unión Soviética, una trágica derrota para los pobres y los trabajadores de todo el mundo. Rusia tiene hoy un gobierno capitalista, pero no es un estado siervo como Arabia Saudita. Para generales estadounidenses como “Mad Dog” James Mattis – a quien Trump ha elegido para Secretario de Defensa – Rusia es un blanco de 15539886.6 de kilómetros cuadrados para atacar y ocupar. Nuestros enemigos están en las salas corporativas y en el Pentágono, no en Moscú.