Trump, Clinton y el FBI

Editorial 1 de noviembre de 2016

Algo sin precedentes en las elecciones presidenciales de Estados Unidos ocurrió el 28 de octubre, y hay mucha especulación en todos los medios de comunicación acerca del por qué.

Justo una semana y media antes del día de las elecciones, el director del FBI, James Comey, envió una carta a las/os miembros del Congreso sobre unos nuevos acontecimientos en la investigación de los correos electrónicos de Hillary Clinton, investigación que supuestamente había terminado meses antes.

Inmediatamente, la carta se tornó viral y fue usada por el campo de Trump como prueba de que Clinton no estaba calificada para ser presidente. El equipo de Clinton respondió de inmediato, diciendo que se trataba de una movida poco ética, pues se daba justo antes de las elecciones. Otros se unieron, hasta republicanos.

Uno de ellos fue Richard W. Painter, ex oficial de “ética” de la Casa Blanca durante el segundo gobierno de George W. Bush. Él escribió en un artículo de opinión en el New York Times del 30 de octubre: “Esta carta, que fue rápidamente publicada en Internet, hizo declaraciones públicas muy inusuales acerca de una investigación del FBI sobre una candidata en las elecciones. La carta fue enviada en violación de una antigua política del Departamento de Justicia de no discutir detalles sobre las investigaciones pendientes con otros, incluidos los miembros del Congreso”.

Painter concluyó que “una comunicación pública sobre una investigación pendiente del FBI que involucra a un candidato, que se hace en vísperas de una elección es muy probable que sea una violación de la Ley Hatch y un uso indebido de una posición oficial”. La Ley Hatch prohíbe a la mayoría de empleados federales de una participación partidista en actividades políticas.

Antes de la carta, las posibilidades de Trump de ganar las elecciones habían estado disminuyendo, según las encuestas. La carta parece haber dado a su campaña oxígeno.

¿Porqué ahora?

¿Deben las/os revolucionarios que entienden que tanto Clinton como Trump son políticos leales al sistema capitalista estar interesadas/os en este asunto? La respuesta es “sí”.

El FBI ha desempeñado históricamente un papel de extrema derecha en la política estadounidense, especialmente durante la campaña anticomunista del senador Joseph McCarthy en los años cincuenta y contra los movimientos de derechos civiles y liberación negra en las décadas siguientes. Debe ser de gran interés para las/os trabajadores y todos los pueblos oprimidos, cuando un organismo de represión como el FBI está dispuesto a cruzar la línea de la política habitual, en este caso con el fin de posiblemente influir en una elección.

Durante meses ha quedado claro que la mayoría de los establecimientos corporativos y financieros capitalistas han visto a Trump como una bala perdida y han movido su gran dinero detrás de la campaña de Clinton. Clinton ha demostrado, como secretaria de Estado, que entiende mejor los intereses de Wall Street en su conjunto y es leal en las cuestiones más importantes para los grandes negocios y el Pentágono. Trump, con sus discursos racistas, misóginos, antiinmigrantes y egoístas, ha alienado a grandes sectores de la población, lo que podría representar un desafío para el sistema mismo en futuras luchas.

Tal vez algunas cosas más saldrán a la luz eventualmente sobre la motivación de Comey. Creemos que es probable que incluso aquellos en la clase dominante que han abandonado Trump están ahora en pánico por si una derrota resonante para él también podría significar una derrota de un Congreso republicano que tan bien ha servido a sus intereses. Si eso es lo que los hombres de gran dinero están diciendo entre ellos, Comey lo sabría y podría tomar medidas destinadas a diluir una marea anti-Trump.