Desatada por Kaepernick – protestas deportivas golpean el racismo

La acción solitaria de Colin Kaepernick al condenar la brutalidad policial contra el pueblo negro se ha extendido para convertirse en la protesta masiva más generalizada contra el racismo en la historia del deporte estadounidense.

Kaepernick, un mariscal del equipo de fútbol 49ers de San Francisco-California, ha rehusado ponerse en pie ante el himno nacional tocado durante los juegos desde el 10 de agosto. Desde entonces, 59 jugadores de 13 equipos de la Liga Nacional de Fútbol (estadounidense) se han arrodillado, levantado el puño o se han sentado durante el himno. En tres equipos, todos los jugadores, de todas las nacionalidades, se entrelazaron los brazos o tomaron de manos en muestra de unidad.

Para el 7 de octubre, la resistencia había surgido rápidamente en otros deportes y actividades relacionadas, incluyendo el fútbol, voleibol, natación, animadoras de deportes y en actuaciones de bandas. Catorce jugadoras de tres equipos de la Asociación Nacional de Baloncesto Femenino protestaron durante sus eliminatorias.

Ocho equipos de la Asociación Nacional de Baloncesto Masculino, entre ellos los famosos Lakers de Los Ángeles, entrelazaron los brazos en señal de protesta. El jugador de centro de los Lakers, Tarik Black dijo: “Es necesario que haya igualdad”.

Protestas ante el himno se han producido en al menos 44 escuelas secundarias, 21 colegios y dos ligas juveniles en 34 estados de los EUA y en tres naciones en el exterior.

De acuerdo con una base de datos del Guardian, la policía estadounidense ha matado a 156 personas desde que comenzó la protesta de Kaepernick. Entre el 20 al 25 por ciento de éstas eran negras, un número muy superior a la proporción de las/os negros en la población de EUA.

La reacción racista a las protestas ha sido terrible, por lo que el valor de quienes continúan protestando debe ser reconocido. El 1 de octubre, en un partido contra la Universidad de Carolina del Norte, 19 miembros de la banda de la Universidad de Carolina del Este (UCE) se arrodillaron cuando se tocó el himno nacional. Fueron abucheados, escupidos y les lanzaron botellas. La Universidad amenazó con rescindir sus becas, y una miembro de la facultad dijo que traerá su arma a la escuela para ejercer su “derecho constitucional”.

El gobierno estudiantil de UCE apoyó a las/os miembros de la banda. Un centenar de estudiantes, negras/os y blancas/os, se reunieron en el centro del campus para una protesta convocada por la Unión de Estudiantes Negros, incluyendo la expresión del Poder Negro (puño en alto).

Los derechistas dicen “la política fuera de los deportes”. Sin embargo, muchas/os atletas, entrenadoras/es e incluso árbitros, han dado cuentas contundentes de haber sido sometidas/os a perfiles racistas, amenazados con armas por la policía, o perdido familiares y amigos por asesinatos policiales. El guarda DeMar DeRozan, del equipo de baloncesto de los Toronto Raptors ha relatado cómo un amigo cercano fue muerto por la policía recientemente – baleado 17 veces.

Grandes intereses corporativos están tratando de hacer cumplir lealtad al status quo de la “América” racista como “condición de trabajo” a las/os estudiantes que obtienen becas a través del rendimiento deportivo o musical, o en las/os atletas más maduros que son formalmente trabajadoras/es para sus “dueños”.

Kieran Shanahan, vicepresidente de administración de la UCE que dirige impulsores de atletismo en una campaña para levantar un fondo de $55 millones, dijo que la protesta de los miembros de la banda era tan inaceptable como un estudiante haciendo una declaración política en un aula.

Sin comprender el concepto de libertad académica ni la libertad constitucional de expresión, Shanahan también reveló su creencia de que las/os estudiantes que trabajan estaban en un estado de “empleo a voluntad” por los grandes negocios fiduciarios de la universidad.

El receptor de los Seattle Seahawks Doug Baldwin reveló recientemente que al menos un propietario de un equipo de la NFL ha prohibido protestar a los jugadores en “su” equipo. En una entrevista con la serie de HBO “Any Given Wednesday”, Baldwin dijo que el dueño le dijo a los jugadores, “Van a ponerse en pie con la mano en el corazón y van a cantar el himno nacional porque este es mi escenario”. No hay ningún propietario negro de un equipo de la NFL.

Los medios corporativos de comunicación culpan a las protestas por una disminución de casi 20 por ciento en índices de audiencia de la NFL esta temporada. Los conocedores están diciendo que la disminución se debe al dominio que las cabezas de negocio del NFL ejercen sobre todos los aspectos del deporte para tratar de maximizar las ganancias.

Las protestas generalizadas rompen con el mito de que la “democracia” estadounidense ofrece “igualdad de derechos para todos”. Para apuntalar la anémica lealtad de la clase obrera al capitalismo sin salida en los EUA, el Departamento de Defensa ha pagado millones para propaganda antes del partido y durante el medio tiempo en eventos deportivos. El DdD dio dinero para enormes banderas y guardias militares de honor, bandas de música y espectáculos aéreos a 18 equipos de la NFL, ocho equipos de la NBA y seis equipos de la NHL. Los Buffalo Bills recibieron $650.000, mientras que su entrenador Rex Ryan exhibe apoyo al racista y anti mujer Donald Trump.

El jugador de centro de los Knicks de Nueva York Joakim Noah, quien está contra la guerra, puso de relieve la conexión entre el racismo y el imperialismo estadounidense en su reciente decisión de no asistir a una cena en West Point, la academia militar estadounidense. Noah ha dado constancia de su apoyo a la resistencia anti-racista de Kaepernick. (New York Times, 30 de septiembre)

Mientras tanto, las protestas continúan. Cuando la Universidad de Alabama, clasificada de primera, jugaba contra la de Kentucky el 1 de octubre, alrededor de 30 estudiantes se quedaron en sus asientos cuando se tocó el himno. Alabama ha ganado cuatro de los últimos siete campeonatos nacionales de fútbol universitario, y los manifestantes se enfrentaban a más de 100.000 aficionados fanáticos en el estadio de Denny. En una entrevista con Crimson White, el periódico estudiantil de la UA, el estudiante Dwyer Freeman dijo que la acción fue en solidaridad con los “perjudicados bajo la bandera que se supone que los represente”.