China, calentamiento global e innovación tecnológica

Todos los esfuerzos significativos para limitar las emisiones de dióxido de carbono – la principal causa del calentamiento global – deben hacer frente a la cuestión de los medios de transporte público. De acuerdo a un estudio reciente realizado por la Defensa del Ambiente, coches y camiones ligeros de EUA son responsables de casi la mitad de todos los gases de efecto invernadero emitidos por los automóviles a nivel mundial. Sin embargo, poco se ha hecho en este país para mejorar, o incluso mantener, los sistemas de transporte masivo que la gente necesita si se quiere recortar el uso de automóviles.

¿Dónde está el gran espíritu de innovación y compromiso para reformar la infraestructura que tanto se necesita para hacer frente al monumental problema de calentamiento global? Ciertamente, no está en los EUA, donde los políticos en deuda con la clase dominante cometen miles de millones de dinero público al vasto imperio militar y a la policía represiva – y solo migajas al transporte masivo.

Pero echando un vistazo al otro lado del mundo hay esperanza. En China, un país que hace sólo pocas generaciones estaba sumido en la pobreza, el gobierno ha dedicado grandes sumas de dinero para el desarrollo de una infraestructura moderna con alta eficiencia energética.

Éste es sólo un pequeño ejemplo de lo que China está haciendo para mejorar el transporte y combatir el calentamiento global.

Autobús de Tránsito Elevado

Hace unos seis años, el concepto de Autobús de Tránsito Elevado se dio a conocer por primera vez. Este 2 de agosto, un prototipo del ATE se puso a prueba en la ciudad de Qinhuangdao, en el norte de China. Será necesario otro año de ajustes antes de que los autobuses sean introducidos en otras ciudades, pero ya el ATE se considera un éxito.

El ATE es un concepto totalmente nuevo. No sólo traslada muchas más personas que los autobuses tradicionales, sino que también puede aliviar la congestión de otras maneras. El autobús va por encima de dos carriles de tráfico, por lo que los coches pueden fluir debajo mientras el autobús se detiene para las/os pasajeros. Es grande: 72 pies de largo y 26 pies de ancho, y la porción media se sienta a 16 pies por encima de la calle. Cada autobús puede llevar 1.200 personas – 40 veces la capacidad de los autobuses más viejos. Las paradas del autobús son elevadas y el autobús corre por una pista. Está alimentado por electricidad municipal y energía solar, lo que añade mucho menos CO2 a la atmósfera que otras formas de transporte.

Básicamente, este autobús hace lo que subterráneos y trenes elevados hacen – alivia la congestión en la superficie – pero a un costo mucho más bajo. Especialmente cuando una ciudad ya existe, es enormemente difícil y caro desenterrar las millas de pasajes subterráneos necesarios para un metro. La instalación de la infraestructura adicional para el ATE – pistas a lo largo del lado de la carretera y paradas elevadas de autobús – es un trabajo mucho más simple. La compañía que construye la ATE dice que, si bien el coste medio de construcción del metro es de $100 millones por kilómetro, el ATE costará una quinta parte.

Arrogancia imperialista y racismo

Los gobernantes capitalistas de Europa y EUA se han vanagloriado del desarrollo e innovación científico-tecnológica de sus países. Y más que eso, han promovido una visión racista y clasista del resto del mundo para justificar su persecución depredadora y violenta por materias primas y mano de obra barata. El pueblo chino no ha olvidado los días en que, en las zonas de sus ciudades portuarias controladas por occidentales, se veían carteles: “No se permiten perros ni chinos”.

La arrogancia imperialista y capitalista aún existe, pero un siglo de revueltas y revoluciones anticoloniales y pro-socialistas ha dispersado el mito de la superioridad occidental.

Cuando un país como China ha podido elevar a 800 millones de personas de la pobreza en una generación, y al mismo tiempo desarrollar una infraestructura científico-tecnológica vanguardista, es tiempo de dar crédito a quien crédito merece – a la gran Revolución China – dirigida por comunistas – que liberó al país más poblado del mundo de la dominación imperialista y creó un estado capaz de organizar los recursos del país para asumir los grandes retos de la era moderna.