Histórico acuerdo en Colombia ‘Que éste sea el último día de la guerra’

Nota: Tras casi cuatro años de conversaciones, el pasado jueves 23 de junio se firmó en La Habana un acuerdo sobre los puntos del Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo, Dejación de las Armas y Garantías de Seguridad entre las FARC-EP y el gobierno colombiano. Se espera que en pocos meses se consolide y firme el acuerdo final sobre los seis puntos base discutidos en la Mesa de Conversaciones.

Sin embargo, ya esta ceremonia del jueves llenó de esperanza a un pueblo que desde los años cuarenta ha vivido en la más absoluta violencia producto de una política estatal dirigida a reprimir las ansias de libertad y justicia de las grandes masas excluidas. Esta Colombia desangrada entra ahora en una etapa muy compleja donde coexisten las fuerzas populares, las revolucionarias, paramilitares y derecha, el Estado y los representantes de intereses transnacionales con sus capacidades militares principalmente EUA (que posee 7 bases militares en ese país), la Unión Europea e Israel.

La importancia internacional de este acuerdo quedó reflejada en la participación de jefes y jefas de gobierno de casi una decena de países, incluyendo al presidente Nicolás Maduro de Venezuela y Raúl Castro de Cuba (país anfitrión de las Conversaciones), y representantes de la ONU, la CELAC, la CEPAL y la Unión Europea.

A continuación están fragmentos del comunicado del Secretariado de las FARC-EP sobre el acuerdo:

‘Que éste sea el último día de la guerra’

“En el año de 1964, en medio del fragor de la desigual lucha armada, la asamblea de los guerrilleros de Marquetalia produjo su programa agrario, en cuya parte introductoria dejó sentada la siguiente declaración que ahora recordamos: Nosotros somos revolucionarios que luchamos por un cambio de régimen. Pero queríamos y luchábamos por ese cambio usando la vía menos dolorosa para nuestro pueblo: la vía pacífica, la vía democrática de masas. Esa vía nos fue cerrada violentamente con el pretexto fascista oficial de combatir supuestas “Repúblicas Independientes”, y como somos revolucionarios que de una u otra manera jugaremos el papel histórico que nos corresponde, nos tocó buscar la otra vía: la vía revolucionaria armada para la lucha por el poder”.

“Hoy, 52 años después, los guerrilleros de las FARC-EP estamos sellando con el gobierno de Juan Manuel Santos un cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo, un acuerdo sobre garantías de seguridad y combate al paramilitarismo y otro sobre dejación de armas, que nos dejan a las puertas de concretar en un plazo relativamente breve el Acuerdo Final, que nos permitirá por fin retornar al ejercicio político legal mediante las vía pacífica y democrática.

“… Los 48 campesinos marquetalianos se convirtieron con las décadas en miles de mujeres y hombres alzados en armas que llegaron a poner en serios aprietos al Estado colombiano, pero que simultáneamente nunca dejaron de hablar de un acuerdo de paz por la vía de las conversaciones civilizadas. Fueron varios y dolorosamente frustrados los intentos por conseguirlo. Pero siguieron intentándolo una y otra vez, y hoy vemos los frutos de su persistencia.

“Porque si de algo dan fe los Presidentes de los países acompañantes y garantes hoy aquí presentes, así como el conjunto de las altas personalidades internacionales inmersas en el proceso de paz en curso y que nos acompañan aquí, lo que está a punto de sellarse no es una capitulación de la insurgencia, como querían algunos obtusos, sino el producto de un diálogo serio entre dos fuerzas que se enfrentaron por más de medio siglo, sin que ninguna pudiera derrotar a la otra.

“…. Estamos muy cerca de la firma del Acuerdo Final que pondrá fin al conflicto e iniciará la construcción de una paz estable y duradera. Desde un principio sostuvimos que la firma de este acuerdo es la mejor oportunidad que tendrá nuestro país para enrumbarse hacia la justicia social y el progreso, sobre la base de que serán abiertas las compuertas de la democracia verdadera, para que los movimientos sociales y políticos de oposición gocen de plenas garantías.

“…. Hay acuerdos sellados sobre esa materia y están próximos a definirse algunos puntos pendientes. Como también en cuestión de Reforma Rural Integral y cultivos de uso ilícito.

“…. No será todo color de rosa, y seguramente habrá que luchar porque se cumpla integralmente lo firmado.

“…El Acuerdo Final será la llave para dar vuelta a esa cerradura, pero requerirá de la organización y movilización constante de la gente por su cumplimiento.

“… El acuerdo sobre garantías de seguridad y combate al paramilitarismo tiene que ser una realidad en los hechos, so pena de conducir el resultado final del proceso al fracaso histórico. Duele profundamente y resulta ya intolerable que a estas alturas tales estructuras sigan asesinando con plena libertad.

“… También se ha llegado al acuerdo sobre Dejación de Armas, ………. Claro que las FARC haremos política, si esa es nuestra razón de ser, pero por medios legales y pacíficos, con los mismos derechos y garantías de los demás partidos.

“El Estado colombiano tendrá que hacer efectivo que a ningún colombiano se lo perseguirá por razón de sus ideas o prácticas políticas, que la perversa costumbre de incluir en los órdenes de batalla de las fuerzas armadas los nombres de los dirigentes de movimientos sociales y políticos de oposición, tendrá que desaparecer definitivamente del suelo patrio. Que una vez firmado el acuerdo final desaparecerán el dispositivo militar de guerra y su anticuada doctrina de seguridad.

“…..Necesitamos que en nuestro país se produzca efectivamente una definitiva reconciliación. Basta ya de la violencia y los delirios por ella. Ella requiere una paciente e intensa labor de difusión, educación y concientización de lo pactado en La Habana, para que la gente de Colombia quede clara de su valioso y positivo contenido. Y para que sepa qué puede y debe reclamar del Estado. Para que se una y organice por conseguirlo. Sólo así haremos una Nueva Colombia.

“… Sabemos que nada se conseguirá fácil o rápidamente. Entendemos que los principales beneficiarios de nuestro esfuerzo serán las generaciones futuras. Por eso extendemos nuestra mano a la juventud. Ella es la llamada a construir el nuevo país y por tanto la más llamada a la defensa de la paz y la reconciliación, a la promoción de un nuevo tipo de actividad política, a la consolidación de la civilidad y la más amplia democracia.

“Las FARC siempre hemos sido optimistas. Aún en los momentos más difíciles siempre creímos que la paz era posible. …. Confiamos en celebrar en un plazo prudencial otro acto solemne, la firma del Acuerdo Final. Que éste sea el último día de la guerra”.

El texto completo se puede leer en www.pazfarc-ep.org.