¿Muy grande para fallar?

Editorial WW-Mundo Obrero

“Demasiado grandes para caer”. ¿Cuántas veces hemos oído eso recientemente? La Junta de la Reserva Federal dice que cinco bancos estadounidenses son demasiado grandes para caer: JPMorgan Chase, Bank of America, Wells Fargo, Bank of New York Mellon y State Street. No todos son nombres reconocidos, pero sí son grandes. Juntos, tienen casi $9 billones de dólares en activos.

¿De dónde provino toda esa riqueza? Después de todo, es sólo papel, o barrotes de oro, o números electrónicos, que no tendrían valor si no hubiera cientos de millones de trabajadoras/es por todo el mundo creando los productos y servicios que ese dinero puede comprar.

Sin embargo, de algún modo estos bancos pueden afirmar que es de ellos. Y tienen miedo de que gran parte de esa riqueza pueda evaporarse. Los productos que se pueden comprar con el dinero no pueden evaporarse. Pero pueden permanecer por mucho tiempo en los almacenes si la gente no puede pagarlos. Y las personas que prestan servicios no pueden evaporarse. Sin embargo, pueden perder su puesto de trabajo.

¿Cómo pudo pasar esto? Pasa si una crisis financiera conduce a la parálisis de la economía. Sucedió en 2008-2009 y podría ocurrir de nuevo. Y si pasara, estos bancos y un montón de otras entidades capitalistas “demasiado grandes para caer” le pedirían al gobierno estadounidense que los rescatara – otra vez.
 
Eso es por lo que los políticos en Washington y los financieros de Wall Street están preocupados en este momento. Tomó millones de millones de dólares la última vez para que la economía capitalista trabajase de nuevo – y no ha funcionado muy bien, con excepción de los multimillonarios quienes sí se han beneficiado. Pero para los demás, ni aquí, ni en el resto del mundo capitalista. El desempleo sigue siendo alto, especialmente entre las personas oprimidas y jóvenes. Los salarios siguen siendo bajos.
 
Como hemos escrito antes, el capitalismo en esta era globalizada de alta tecnología, se encuentra en un callejón sin salida. Para que funcione, necesita expandirse. Para expandirse, necesita clientes. Pero la producción, que está cada vez más robotizada y de alta tecnología no necesita de muchos trabajadoras/es. De hecho, para las/os trabajadores esta ha sido una época de despidos y salarios bajos, no la transición de la clase obrera a “clase media”. Entonces, ¿quién va a comprarlo todo? El capitalismo se enfrenta a un callejón sin salida, sin ninguna escapatoria.
 
Todos los tipos de medios artificiales se han tratado para darle vida a la economía. Principalmente, esto ha significado amasar enormes cantidades de deuda con la esperanza de que esto le dará el sistema la sacudida necesaria. En su lugar, se ha convertido en una horca alrededor de sus cuellos. Cuanto más grande es la deuda, más dura es la caída.
 
Los defectos evidentes del capitalismo están alimentando dos movimientos políticos en los EUA. La extrema derecha, que está detrás de Trump por ahora, pero que probablemente gire hacia Cruz, quiere aumentar la represión frente al inminente desastre. El movimiento más liberal, e incluso la izquierda, está mirando hacia Sanders para que enfrente a Wall Street, al menos para regular los grandes bancos. Algo como el movimiento de Sanders no había sucedido en este país desde hace mucho, mucho tiempo, y muestra la gravedad de la crisis existente.
 
Si llega una crisis financiera, ¿que va a pasar? ¿Algún presidente estadounidense, conservador o liberal, podría resistir la presión para evitar que se arruinaran los grandes bancos, lo requeriría infusiones de billones de dólares producto del duro trabajo del pueblo?
 
La regulación de los bancos no es suficiente. Es un pequeño vendaje en una herida profunda. Lo que realmente se necesita es un gobierno dirigido por el pueblo que se apodere de los bancos y las corporaciones y utilice la riqueza que le han robado a las/os trabajadores para reconstruir nuestras ciudades, la infraestructura y el medio ambiente que ha sido tan destruido por el sistema de ganancias. Para eso es necesario mirar más allá de las elecciones y construir un movimiento revolucionario contra el capitalismo y por el socialismo.