Dejen vivir a Siria

No tropas de EUA

Apenas un mes después de que el Pentágono admitiera que fracasó su programa de $500 millones para armar y entrenar a “fuerzas de la oposición árabe” en Siria, logrando sólo entrenar a cuatro o cinco llamados “combatientes”, el gobierno de Obama anunció que unos 50 “asesores” de las Fuerzas Especiales de EUA están siendo enviados a Siria.

Esta escalada representa un nuevo intento del imperialismo estadounidense por reiniciar otra guerra a través de terceros en el Medio Oriente. Es evidente que la asistencia de Rusia al gobierno sirio en la lucha contra las fuerzas del Estado Islámico ha complicado los planes del imperialismo estadounidense. Aaron Miller, vicepresidente del Centro Internacional para Académicos Woodrow Wilson, describe la estrategia de EUA tras el envío de tropas a Siria: “Vigilen al EI, mantengan sus fuerzas fuera del camino de Rusia  pero mejoren su perfil después de que Moscú haya aumentado el suyo”. (New York Times, 30 de octubre)

Junto con las tropas de las Fuerzas Especiales, el gobierno de Obama anunció que el Pentágono está desplegando aviones de combate A-10 y F-15 a la base aérea de Incirlik en Turquía. Estos aviones están especialmente diseñados para proporcionar “apoyo” a las tropas en tierra.

Y miles de soldados estadounidenses están ahora “reasignados” a Irak, para lo que el Pentágono llama despreocupadamente una “función de formación y asesoramiento”. (Theguardian.com, 30 de octubre)

Estados Unidos ve la brutal guerra civil en Siria como una oportunidad para librarse del gobierno encabezado por el presidente Bashar al-Assad, quien consistentemente ha sostenido la soberanía siria. El hecho de que esta guerra ha costado la vida de decenas de miles de personas y millones de desplazadas/os de sus hogares no significa nada para el Pentágono, Wall Street y Washington.

El envío de tropas estadounidenses rompe claramente la promesa que Obama hizo en 2013, cuando durante un discurso dijo: “No voy a poner tropas estadounidenses sobre el terreno en Siria”. (USA Today, 31 de octubre) Esto recuerda la promesa hecha por Lyndon Johnson durante su campaña electoral de 1964 de no enviar tropas regulares estadounidenses a Vietnam en momentos en que las fuerzas especiales ya estaban desplegadas.

Esa promesa rota costó la vida de decenas de miles de soldados estadounidenses y puertorriqueños, y de millones de vietnamitas. Durante décadas, el pueblo de EUA ha estado dolorosamente consciente de que cualquier uso inicial de “asesores” podría conducir fácilmente a una intervención a gran escala.

Por supuesto, el gobierno de EUA dice que esta nueva campaña está dirigida únicamente contra las fuerzas del EI. Pero al enviar tropas estadounidenses para ayudar a las denominadas fuerzas moderadas que luchan contra el gobierno sirio, EUA claramente apunta al gobierno elegido de Siria.

Eso hace que esta movida sea una escalada extremadamente peligrosa. El gobierno ruso está llevando a cabo lo que parece ser una campaña aérea efectiva en Siria, en alianza con el ejército sirio, contra las fuerzas del EI. Por lo tanto, el Pentágono está utilizando claramente estas pocas fuerzas especiales estadounidenses como un mensaje a Rusia de que está dispuesto a ampliar drásticamente la guerra, incluso a un conflicto global, con el fin de derrocar al gobierno sirio.

“El Pentágono quiere construir una pared de contención alrededor de las fuerzas aliadas con EUA – tanto kurdas como la coalición sirio-árabe respaldadas por Obama – para permitir que estos combatientes mantengan el territorio capturado”. (nytimes.com, 31 de octubre)

¿Y qué utiliza el gobierno de Obama como justificación legal para su campaña militar? “La Constitución exige que el Congreso declare las guerras, pero en este caso, Obama dijo que él no necesita la aprobación de legisladores porque una abarcadora (de la era Bush) ‘Autorización para el Uso de Fuerza Militar’ del 2001 cubre sus acciones”. (Huffingtonpost.com, 3 de junio)

Como el Congreso no puede y Obama no está dispuesto a enfrentarse a una nueva aventura de guerra del Pentágono, entonces es claramente tarea del movimiento contra la guerra y el pueblo hacerlo – ¡en las calles!