Ley Habilitante, nueva esperanza de la Revolución Bolivariana

Los desabastecimientos de productos básicos y la especulación desatada por el sector oligarca opositor trajeron grandes dificultades a la vida diaria de la mayoría del pueblo venezolano. La escasez de harina de maíz, esencial en la confección de arepas, base de la dieta venezolana, además de otros productos de uso diario, fueron la base de una campaña mediática para no solo presentar al gobierno bolivariano como uno incapaz de asegurar la vida normal de la ciudadanía, sino también tratar de estimular una profunda insatisfacción del pueblo con el gobierno.

La derecha golpista venezolana junto a sus aliados estadounidenses en la forma de organizaciones no gubernamentales financiadas por la USAID del Departamento de Estado de EE.UU., así como también la ultra derecha colombiana representada por el ex presidente Álvaro Uribe, han intensificado su ofensiva a raíz del fallecimiento del Comandante Hugo Chávez y la asunción de Nicolás Maduro a la presidencia de la república.

Sin embargo, todas las campañas desestabilizadoras, hasta la fecha han sido derrotadas por las estrategias del nuevo gobierno, que a pesar de enfrentar enormes dificultades propias de tan inesperada situación de sucesión gubernamental, ha sido consecuente en la búsqueda de soluciones a favor del pueblo.

Ley Habilitante

Luego de que se comprobara, a través de acciones conjuntas del pueblo y brigadas del gobierno, que la escasez de los productos era resultado de acaparamientos por sectores empresariales, descubriéndose productos almacenados mientras las estanterías de las tiendas permanecían vacías, el gobierno lanzó la propuesta de una Ley Habilitante.

Esta ley, da al ejecutivo poderes para decretar las leyes de emergencia que sean necesarias por un periodo de 12 meses en los temas propuestos. El Presidente Maduro hizo la petición describiéndola como una ley “para la paz y la prosperidad económica”. (VTV)  Para combatir la corrupción y el desabastecimiento. La ley fue aprobada como exige la constitución, por tres quintas partes de los/as diputados de la Asamblea Nacional.

En un país donde la oposición intenta destruir constantemente los logros y avances de la revolución, se necesitan mecanismos efectivos para defenderla. Los beneficios de una Ley Habilitante, según la Procuraduría General son: disminuye el tiempo de aprobación de las leyes; simplifica los trámites administrativos; agiliza todas las medidas necesarias para dar respuesta a la emergencia; podrá crear procedimientos administrativos extraordinarios;  y da respuesta oportuna y eficaz a los afectados, en materias prioritarias. (correodelorinoco.gob.ve, 17 de agosto)

¿Cómo se ha puesto en vigor?

Dentro del marco de la habilitante, el Presidente Maduro ya ha aprobado las primeras dos leyes: para el Control de los Costos, Precios, Ganancias y protección de la familia venezolana y la segunda, para la creación del Centro Nacional de Comercio Exterior “para controlar las divisas que sean usadas para las actividades comerciales por importación”. (Telesur, 21 de noviembre)

Parte de la especulación ha sido la importación de productos que luego son vendidos a precios exorbitantes hasta más que 12 veces del valor. El gobierno ha ido inspeccionando e interviniendo comercios y en los casos de sobrevalorización, ha obligado a la reducción de precios como estipula la ley. Esto desde luego ha desencadenado una campaña de la derecha acusando al gobierno de entorpecer el crecimiento económico del país. El pueblo pobre, sin embargo, ha reaccionado con satisfacción, anulando así cualquier avance que la derecha podía haber logrado entre este sector de la población.

Comentario

La segunda ley aprobada expone en cierto grado las dificultades de construir el socialismo en la República Bolivariana. La creación de un Centro Nacional de Comercio Exterior refleja la falta de una economía centralmente planificada con base socialista. En un país donde aún no hay dictadura del proletariado, donde la base es aún sobre las relaciones de producción capitalista, es inmensamente difícil asegurar transparencia en el comercio interior y exterior.

La economía del país se basa todavía en el petróleo; y aunque los ingresos de éste han contribuido a los programas de mejoramiento en la calidad de vida del pueblo venezolano y el aumento de los ingresos familiares, parte considerable de esos ingresos petroleros, en divisas (dólares) van para los importadores privados quienes reciben divisas subvencionadas por el gobierno (6,30 bolívares por dólar) para comprar en el mercado exterior, los productos para la venta a la ciudadanía. Estos empresarios además, utilizan parte de esas divisas para enriquecerse en el “mercado negro” o “paralelo” donde venden dólares en la calle a un valor aumentado.

Debido a la fuga de capitales en el año 2003 fue creada en Venezuela la Comisión de Administración de Divisas (CADIVI), para regular la obtención de divisas. El gobierno le entregaba a CADIVI dólares para que ésta los vendiera. Sin embargo, esta no ha tenido la transparencia necesaria y el Presidente Maduro ha dicho que la investigará para esclarecer el destino de los dólares entregados por el gobierno.

El mismo Presidente Maduro explicó la forma que usan grandes empresarios para estafar al Estado: “Si se le entregan 50 millones de dólares, ¿qué han hecho ellos? ¿Ustedes saben qué hacen? Fundan una empresa importadora que recibe los 50 millones de dólares, agarran y apartan 20 y se lo llevan a una cuenta en el exterior, agarran y apartan 15 y los sacan para el llamado mercado paralelo con el dólar fantasma, y agarran 15 más y se traen los zapatos a Venezuela”.

Y sigue diciendo: Nosotros nos estamos planteando construir el socialismo en un mar de capitalismo salvaje”…. las bases del socialismo en lo económico tienen que ser sólidas, fuerzas productivas basadas en nuevas relaciones de producción”. (Telesur, 14 de noviembre)