Afroamericanos/as más vulnerables a los propuestos recortes federales

La administración Obama propone recortes masivos en programas federales esenciales. El cambio del cálculo (“chained”) del Índice de Precios al Consumidor afectaría el Seguro Social y otros beneficios, mientras que $400 mil millones se tomarían, en más de 10 años, de Medicare, Medicaid y otros programas de salud para los/as pobres y ciudadanos/as de la tercera edad.

Estos esfuerzos están conectados supuestamente a la necesidad de recortar el déficit del presupuesto federal. Un “secuestro” impuesto a principios de este año ha resultado en despidos temporales sin pago de trabajadores/as del gobierno, despidos en la industria del cuidado de salud y la eliminación de programas que por décadas han beneficiado a personas con bajos ingresos.

El cambio del IPC reducirá gravemente los limitados aumentos anuales en pagos del Seguro Social, así como los beneficios recibidos por funcionarios/as jubilados/as, veteranos/as y los/as beneficiarios/as del Seguro de Ingreso Suplementario (SSI por sus siglas en inglés).

El Centro para Soluciones de Políticas Globales (CGPS por sus siglas en inglés) ha colocado las propuestas de la administración Obama dentro de un contexto más amplio, mostrando que la opresión nacional histórica de los/as afroamericanos/as ha resultado en que esta comunidad tenga salarios más bajos y menos riqueza acumulada de los hogares. La persistente crisis económica de cinco años de duración también desproporcionadamente ha bajado el nivel de vida de los/as afroamericanos/as y de otra gente de color.

El CGPS dice, “las personas afroamericanas están entre las más vulnerable cuando se trata de seguridad económica. Para el 2011, sobre la mitad de la población anciana afroamericana estaba económicamente insegura”. Esto se debe a la falta de oportunidades y a la discriminación nacional sistemática en educación y mercado laboral. Además, la reestructuración por décadas de los sectores industriales y de servicios de la economía estadounidense ha dejado capas enteras de la fuerza laboral sin empleos dignos con beneficios y salarios adecuados.

Después de jubilarse, los/as afroamericanos/as encaran ingresos incluso más bajos porque las pensiones y los pagos del Seguro Social están basados en el ingreso durante sus últimos años de empleo. Cualquier recorte en el aumento de los pagos mensuales de los/as pensionados/as sólo puede resultar en una pobreza más profunda.

El CGPS subraya, “la persistente desigualdad de ingresos y riqueza entre los/as afroamericanos/as viene de años de desproporcionadamente menores niveles de ingresos, empleo, nivel educativo y propiedad de bienes familiares. … los/as afroamericanos/as han tenido significativamente menos oportunidades para acumular activos y a menudo carecen de ahorros para garantizar la seguridad financiera después de sus años de trabajo”.

Administración Obama propone recortes de COLA (Ajuste por el Costo de Vida)

Los medios corporativos ofrecen información errónea, sugiriendo que si no hay “reformas sustanciales”, el sistema del Seguro Social se quedará sin fondos. No hay ninguna mención del Fondo Fiduciario del Seguro Social independiente, con suficientes reservas para mantener los pagos durante muchos años a los/as jubilados/as, a personas con discapacidad y sus familiares.

El índice de precios al consumidor para trabajadores/as urbano/as y de oficina (CPI-W por sus siglas en inglés) se utiliza para calcular el ajuste anual por el costo de vida que se aplica a los beneficios. Se supone que aumente los pagos para que los/as beneficiarios/as puedan mantenerse al día con los costos de vivienda, alimentos y otras necesidades.

El CGPS afirma, “la administración Obama propone sustituir el CPI-W regular por el índice de precios al consumidor cambiado para todo/as los/as trabajadores/as urbanos/as (CPI-U por sus siglas en inglés), una medida de inflación que considera la sustitución por productos menos caros. …” Esto reduciría el incremento anual de COLA en “cerca de $3 por cada $1.000 en beneficios y sus efectos se agravarán con el tiempo”.

Esta nueva medida podría reducir considerablemente el poder adquisitivo de quienes dependen en gran medida de los pagos del Seguro Social y el SSI. Además, no toma en cuenta los altos costos de los servicios de atención médica y los medicamentos.

La administración del Seguro Social, el Centro Conjunto para Estudios Económicos y Políticos (JCEPS por las siglas en inglés) y el Centro para el Control de Enfermedades indican que un  47 por ciento de afroamericanos/as mayores de edad dependen del Seguro Social para más del 90 por ciento de sus ingresos de jubilación; un 40 por ciento de los/as jubilados/as negros/as dependen exclusivamente de estos beneficios.

En el 2010, casi el 20 por ciento de los/as adultos/as afroamericanos/as mayores de 65 años presentaron niveles de ingreso por debajo del umbral oficial de pobreza, en comparación con el 7 por ciento de blancos/as no hispanos/as de la misma edad.

Debido a circunstancias de la vida y al acceso inadecuado de atención médica, los/as afroamericanos/as tienen más probabilidades de sufrir de dolencias que requieren gastos no cubiertos por el seguro. Además, la esperanza de vida de los hombres afroamericanos es de dos años menos que la de los hombres blancos, por lo que reciben beneficios por un periodo de tiempo más corto.

También hay una tasa más alta de personas que viven con discapacidad entre la población afroamericana. Casi el 20 por ciento de quienes reciben esos beneficios son personas negras, aunque los/as afroamericanos/as constituyen sólo el 10 por ciento de la fuerza laboral. Alrededor del 21 por ciento de los/as niños/as que reciben beneficios por incapacidad son afroamericanos/as, aunque son sólo el 15 por ciento de la población juvenil.

La JCEPS dice que las reducciones en la financiación del Medicaid causaría un sufrimiento enorme a las poblaciones afroamericanas y latinas. El Centro sostiene que estos recortes incrementarían los costos de salud de las empresas puesto que la gente seguirá necesitando cuidado ya sea financiado por el gobierno o no.

El presidente de la JCPES, Ralph B. Everett dice, “reduciendo Medicaid probablemente tendrá más impacto en las comunidades de color y en particular, en quienes dependen del programa para gestionar y tratar sus enfermedades crónicas”. (Octubre de 2011)

Un estudio publicado en Familias USA, “Medicaid: Un salvavidas para negros y latinos con graves necesidades de salud”, dice que recortar a Medicaid no va a reducir los costos.”Transfiere la carga a los estados, las familias, los hospitales y a los no asegurados. … Recortando pagos para tratamientos puede aumentar los costos en el largo plazo”.

El movimiento sindical, el Caucus Negro del Congreso y las organizaciones defensoras de los derechos civiles y derechos humanos deben oponerse vigorosamente a estos cambios propuestos en los programas de gobierno. Una alianza de estas fuerzas con grupos de jubilados/as podría ejercer la presión necesaria para hacer abandonar estas propuestas políticas draconianas y presentar demandas que mejoren los programas que benefician a la clase obrera y a los pobres.

El “déficit del presupuesto federal” es el resultado de la incapacidad del gobierno de Estados Unidos para imponer impuestos a los ricos o para aprobar importantes reducciones en el presupuesto del Pentágono – o eliminarlo totalmente, junto con las guerras, ocupaciones y arsenales de armas que han inflado el presupuesto en primer lugar. Debe haber un movimiento político para resistir estas acciones que intentan reducir el déficit sobre las espaldas de los/as jóvenes, los/as adultos/as mayores y los sectores más marginados de la clase obrera y los/as nacionalmente oprimidos.