Un faro de lucha para los/as imperialistas del mundo

Buró de Nueva York del Partido Workers World/Mundo Obrero

Desde que el Centro de Acción Internacional se fundó en el 1992 en dos pequeñas habitaciones en el despacho del ex fiscal general Ramsey Clark, esta organización ha desempeñado un papel único y vital en la lucha contra la ofensiva imperialista estadounidense destinada a reconquistar las partes del mundo que ganaron cierta independencia y soberanía entre 1945 y 1991.

Desde el principio, el CAI le hizo frente a la destructiva propaganda pro imperialista para movilizar resistencia a esta serie de guerras donde fuera posible. Sus activistas siempre trabajaron para enfrentar a Washington y educar al pueblo sobre las cuestiones más difíciles. Al mostrar al mundo que en el mismo vientre de la bestia había gente que luchaba contra la ofensiva imperialista, el CAI fue un faro para las fuerzas del mundo en contra de la guerra. La alianza entre un prestigioso ex procurador general y militantes antiimperialistas hicieron posible este esfuerzo.

Las acciones de este grupo consistentemente mostraron cómo las luchas contra la guerra de agresión y saqueo en el exterior requieren de la solidaridad con las luchas antirracistas, en pro de los/as trabajadores/as y contra la intolerancia aquí. El CAI ha estado especialmente activo en las luchas en defensa de los derechos de las comunidades musulmanas contra los ataques por fanáticos y los juicios fabricados. A lo largo de sus 20 años, ha apoyado todas las luchas antirracistas y de los/as trabajadores/as contra la ofensiva de la clase gobernante de aquí.

Tribunales internacionales de crímenes de guerra

El Pentágono y sus aliados de la OTAN tenían la ventaja del poder destructivo militar y un cuasi monopolio en los medios de comunicación. El CAI se aseguró de que los imperialistas no fueran los únicos en escribir la historia de estas guerras y así encubrir sus crímenes. Ya fuera el pretexto para la agresión “defensa propia” o una supuesta necesidad de acción “humanitaria”, éstas eran simples excusas para el peor crimen de guerra: lanzar una guerra de agresión.

Activistas claves que se opusieron a la guerra del Golfo de 1991 formaron el CAI. Esa guerra terminó en una victoria militar de la “coalición” imperialista y una masacre de iraquíes.

Los argumentos jurídicos de Ramsey Clark, basados en el Tribunal de Núremberg y los Convenios de Ginebra establecieron el marco para un enjuiciamiento público de los Estados Unidos por sus atrocidades. Sus acusaciones se convirtieron en la base para audiencias y tribunales internacionales en 25 ciudades de Estados Unidos y en 19 países alrededor del mundo.

Estos eventos masivos ayudaron a formar la red del CAI, que pasó a oponerse a las sanciones criminales que mataron a 1,5 millones de iraquíes, entre ellos a 500.000 niños/as. Una serie de tribunales internacionales en el 2004 también expusieron la agresión contra Iraq en 2003 y la ocupación por parte de Estados Unidos y el Reino Unido.

El CAI también condenó a los líderes estadounidenses y de la OTAN en una serie de tribunales y audiencias internacionales sobre los crímenes de guerra de la OTAN contra Yugoslavia durante el bombardeo por 78 días en 1999. El CAI también ayudó a organizar el Tribunal Internacional de Crímenes de Guerra contra Corea en junio de 2001, con sesiones en Seúl, Pyongyang y Nueva York.

Delegaciones de solidaridad

El CAI envió delegaciones a Yugoslavia durante los bombardeos y envíos de solidaridad con material de ayuda para Irak durante las criminales sanciones. Activistas del CAI fueron a la República Centroafricana para entrevistar al secuestrado Presidente Bertrand Aristide después de que Estados Unidos permitiera el segundo golpe de estado en Haití en el 2004.

Las investigaciones mencionadas anteriormente llevaron a la publicación de libros que exponían no sólo los crímenes de guerra de Estados Unidos, sino también los ocultos intereses corporativos de Estados Unidos en las guerras—un punto de vista casi totalmente ausente en el debate político. También se produjo un libro condenando a Estados Unidos por el uso de las armas de uranio empobrecido en Irak y Yugoslavia y con la Red de Video del Pueblo, un documental de larga duración, “Poison DUst”.

El CAI también protestó la intervención de los Estados Unidos en Somalia en 1993, llevada a cabo bajo el pretexto de la “lucha contra el hambre” y más recientemente se movilizó contra los ataques de drones, los aviones sin piloto que actualmente están matando personas en Afganistán y Pakistán.

El CAI ha sido una importante fuerza organizadora en manifestaciones, concentraciones y reuniones en apoyo a Palestina, enviando delegaciones de apoyo a la sublevación del 2000, la segunda “intifada” y a una caravana de Viva Palestina a Gaza en el 2010 desafiando el terror israelí. Envió testigos oculares en una delegación de investigación días después del ataque israelí contra el Líbano en el 2006 para informar sobre la resistencia de la población libanesa.

El CAI envió delegaciones de solidaridad a Chiapas tras el alzamiento de 1994 del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en México, fue a Colombia en solidaridad con sus sindicalistas asediados y a Honduras para apoyar la resistencia popular al régimen que derrocó al presidente Manuel Zelaya. El CAI envió delegaciones a Cuba socialista y a Venezuela Bolivariana y ayudó a organizar reuniones en los Estados Unidos en solidaridad con estas revoluciones y para liberar a los Cinco Cubanos presos en EE.UU.

En el 2006, mientras el Gobierno de Estados Unidos y los medios de comunicación corporativos intensificaron su propaganda de guerra contra Irán, el CAI ayudó a formar No a la Guerra Contra Irán, que ha celebrado marchas, mítines, vigilias, seminarios, piquetes por la paz y distribuciones de volantes informativos para protestar contra las amenazas de guerra de los Estados Unidos e Israel contra Irán. El CAI igualmente participó en campañas contra las bases norteamericanas en las Filipinas.

Formación de coaliciones

Desde su creación, el CAI ha intentado trabajar en coaliciones con otras organizaciones, en un intento por construir acciones unidas masivas contra las guerras y la represión de Estados Unidos, tanto en casa como en el exterior.

En los días inmediatamente después del 9-11, el CAI entró de inmediato en acción, sabiendo que Washington utilizaría los ataques contra las torres gemelas y el Pentágono como un pretexto para lanzar más guerras imperialistas. El CAI ayudó a formar la coalición ANSWER, que en pocas semanas llevó miles a Washington para denunciar la falsa “guerra contra el terror” contra Afganistán así como en contra de las comunidades musulmanas en los Estados Unidos. Más tarde organizó manifestaciones de cientos de miles, tratando de detener la invasión a Irak.

Cuando nuevas guerras de Estados Unidos aparecieron en el horizonte, el CAI ayudó a iniciar la Coalición Unida Nacional Contra la Guerra (UNAC por las siglas en inglés) en 2010. UNAC realizó protestas para denunciar la guerra imperialista en Libia y organizó fuerzas de todo el país a la Cumbre del 2012 de la Organización del Tratado del Atlántico del Norte, que se celebró en Chicago. Y UNAC ha denunciado constantemente la intervención de Estados Unidos y la OTAN contra Siria.

Fuente: Documento de la historia del CAI n