La lucha todavía puede detener recortes de austeridad

Hacha fiscal dirigida a la Seguridad Social

Al momento de escribir este artículo, el nuevo año ha comenzado. El Congreso no ha votado aún sobre un nuevo presupuesto, pero se ha reportado que las negociaciones sobre el “abismo fiscal” han llegado a un acuerdo para aumentar un pequeño porcentaje en los impuestos a quienes ganen $400.000 ó más, y acrecentar el impuesto sobre las ganancias de capital de un miserable 15% a un 20%.

Sin embargo, hasta los capitalistas liberales admiten que la administración Obama no recibió gran cosa de la derecha republicana y los multimillonarios detrás de ellos. Las tasas de impuestos a los ricos seguirán siendo mucho menores en los Estados Unidos que en los otros países capitalistas desarrollados.

El aumentar los impuestos a los ricos por unos pocos puntos porcentuales se supone que es el “suavizante” para lo que vendrá: el recorte de programas sociales de los cuales depende la clase trabajadora, incluyendo fondos como el Seguro Social y Medicare a los cuales la gente paga toda su vida de trabajo. Hasta ahora los políticos han acordado retrasar la imposición de estos recortes por un par de meses, pero no cabe ninguna duda de sus intenciones.

Si bien el resultado final de las negociaciones que tanto proclaman entre la administración y el Congreso aún está por venir, una cosa debe quedar perfectamente clara. El déficit presupuestario supuestamente culpable del “abismo”, es 100 por ciento una farsa.

El verano pasado, un estudio realizado por la Tax Justice Network, (Red de Justicia Fiscal), de Estados Unidos reveló que los multimillonarios del mundo han escondido entre $21 y $32 billones (calculados en dólares estadounidenses) en cuentas bancarias ocultas alrededor del mundo, desde Suiza hasta Bermuda y las Islas Caimán. Eso es un promedio de $7.000 a $8.600 por cada persona que vive en el planeta, más que lo que la mayoría de las personas alrededor del mundo ganan en un año.

Este océano de efectivo, producido por la clase obrera mundial, es más que suficiente para eliminar el llamado déficit de cada nación del planeta y para financiar cada programa social que los/as trabajadores/as necesitan desesperadamente en esta profundización de la crisis económica capitalista.

Desde luego, el Gobierno de Estados Unidos ha tomado prestado y ha gastado billones de dólares en las sangrientas guerras y ocupaciones en Iraq, Afganistán y otros lugares. Al mismo tiempo, las tasas de impuestos para los/as ricos/as se redujeron, mientras que los impuestos para los/as trabajadores/as han permanecido prácticamente igual.

Cuando la especulación empresarial y bancaria provocó un colapso financiero hace cinco años, el erario público de muchos países, desde Islandia hasta Grecia pasando por Portugal, Estados Unidos y otros, fue drenado para llenar las arcas de los bancos.

Ahora, estos mismos bancos y sus secuaces políticos, antes de gastar parte del dinero del cual se han apropiado perteneciente a cientos de millones de trabajadores/as por todo el mundo, están aterrorizando descaradamente a los/as trabajadores/as para extraer aún más riqueza al reducir nuestros programas sociales necesarios como jubilación, salud y desempleo, programas de ayuda para estudiantes universitarios/as y mucho más. Alrededor del mundo, esto se conoce como el infame programa de “austeridad”.

¿Por qué hacen esto? Durante los últimos 20 años los avances en tecnología y los enormes y nuevos ejércitos de trabajadores/as de bajos salarios han significado miles de millones en ganancias para las corporaciones globales. Al mismo tiempo, la globalización del mercado laboral les ha facultado para recortar los salarios de los/as trabajadores/as en los Estados Unidos así como expulsar a millones fuera de nuestros trabajos y de nuestros hogares.

Así que han acumulado esta enorme riqueza, asegurada por sus sirvientes millonarios en el Congreso —un 47 por ciento de los miembros del Congreso son millonarios. (Center for Responsive Politics)

¿Por qué no están invirtiendo gran parte de ella en producciones nuevas? Porque ahora que han creado este gran sistema global, ha quedado claro que no pueden vender todos los bienes y servicios que los/as trabajadores/as pueden producir — por lo menos, no a los precios que producirían la tasa de ganancia que el sistema capitalista requiere. Por eso consideran a los/as trabajadores/as como una “carga” y están decididos a reducir cualquier adelanto duramente ganado, desde pensiones y cuidado de salud y educación hasta el derecho a sindicalizarse.

Debe hacérseles saber que estos ataques contra los/as trabajadores/as crearán más resistencia. El movimiento de Ocupar, con su enfoque en la inmensa riqueza del 1%, ya es un testamento a la creciente oleada de rabia y resistencia organizada contra la crisis capitalista. Las manifestaciones masivas de trabajadores/as en las capitales de estado en Wisconsin y Michigan han demostrado que está emergiendo un espíritu de lucha. Los/as trabajadores/as europeos/as ya han comenzado campañas continentales de enormes manifestaciones y huelgas generales.

Al final, estas cuestiones no serán resueltas en las salas de las legislaturas. Estarán decididas en las calles.