El cólera y el hambre encuentran resistencia militante

Mientras el hambre acecha en Haití y el cólera mata a diario a personas debilitadas, a los/as muy jóvenes y los/as más viejos/as, la respuesta del pueblo haitiano ha ido creciendo en militancia. En grandes cantidades han salido a las calles para exigir el fin al régimen corrupto del presidente Michel Martelly.

El pueblo haitiano desea poner fin a la fuerza de ocupación de la ONU, llamada MINUSTAH, que trajo el cólera a Haití hace menos de dos años. La epidemia del cólera se ha trazado a los residuos infecciosos de MINUSTAH depositados en el río más grande de Haití, el Artibonite.

MINUSTAH — una cortina de humo para las potencias imperialistas, especialmente Estados Unidos, Canadá y Francia – funciona como cualquier otro ejército de ocupación. Bajo la dirección de su comandante de la ONU, el general Fernando Rodrigues Goulart de Brasil, la MINUSTAH se dedica a hacer violaciones, saqueos y arrestos arbitrarios, detenciones y asesinatos sin nada que les detenga. Las tropas de la MINUSTAH son soldados de los países oprimidos, a quienes se les paga mucho menos que a sus colegas de los ejércitos imperialistas.

La ocupación de Haití por la ONU y su falta de voluntad para reconocer su responsabilidad por la epidemia de cólera que ha matado a cerca de 8.000 haitianos/as y ha enfermado a más de medio millón, sigue siendo un problema oculto en los Estados Unidos. La satanización racista del pueblo haitiano en la prensa corporativa es un factor contribuyente. Fuera de la comunidad haitiana, en América Latina y el Caribe, hay una resistencia en masa creciente a la participación de sus países en la MINUSTAH.

Una importante delegación de dirigentes sindicales de América Latina pidió a la ONU no extender el mandato de la ­MINUSTAH. La delegación incluyó a Pablo Micheli, Secretario General, Central de Trabajadores de Argentina; Julio Turra, representante del Comité Ejecutivo Nacional de la Central Única de Trabajadores de Brasil; David Abdulah, Secretario General del Sindicato de Trabajadores Petroleros de Trinidad; y Fignolé St. Cyr, de la Central Autónoma de Trabajadores Haitianos.

Esta delegación se reunió con los líderes de la ONU el 11 de octubre, el día antes de que el Consejo de seguridad de la ONU votase sobre la extensión. También hablaron frente a una manifestación de protesta organizada por una coalición de la comunidad haitiana y grupos políticos en Nueva York el día de la votación. Micheli señaló en su discurso que ese mismo día miles de trabajadores/as protestaban la presencia de soldados argentinos en la MINUSTAH frente al Parlamento argentino. Turra dijo que también hubo una serie de pequeñas manifestaciones en Brasil.

Los/as haitianos/as que participaban en la manifestación quedaron visiblemente alentados/as por el apoyo internacional que había obtenido su lucha. Sin embargo, el Consejo de Seguridad extendió la ocupación por otro año.

Hambruna debido al mercado capitalista

Hasta los/as trabajadores/as en Haití que tienen un trabajo estable cubierto por las leyes de salario mínimo —una minoría ya que la mayoría de los/as trabajadores/as, especialmente las mujeres, están en el sector informal— tienen problemas para cubrir el aumento del costo de los alimentos. Según el Instituto de Estadísticas y Procesamiento de Datos Haitiano del gobierno, la inflación fue del 1% para el mes de agosto. Estas cifras oficiales no revelan los costos reales para los/as pobres, quienes sólo pueden comprar pequeñas cantidades de alimentos. El Banco Mundial informa que el precio del arroz, el alimento básico principal haitiano, subió un 1,31 por ciento en septiembre.

Un proyecto de ley de 2009 elevando el salario mínimo de $1.69 al día a $4.82 entró en vigor el 1 de octubre de este año, según la ministra de Haití de Asuntos Sociales y Laborales Josefa Gauthier. Para que una familia de cuatro sobreviva en Haití, es generalmente aceptado que se necesitan $12.50 por día. El Gobierno de Martelly ha anunciado que pretende comprar 300.000 sacos de arroz de Japón y descargarlos en el mercado. “La decisión del Gobierno de subsidiar la “descarga” del arroz es una consecuencia directa de las protestas de personas que han visto cómo ha aumentado el costo de vida”, dijo a IPS el agricultor de arroz y líder campesino en Artibonite, Nesly Voltaire. (ipsnews.net, el 1 de octubre) El Gobierno también pudo haber dado el dinero a los agricultores de arroz de Haití para producirlo localmente, lo que significaría que las masas tendrían acceso más fácil al arroz. Entretanto, el arroz japonés todavía está por verse.

El 80 por ciento de los/as haitianos/as que viven con menos de dos dólares al día tiene hambre porque no tienen suficiente dinero para comprar alimentos que se venden para sacarles ganancias y no basado en las necesidades del pueblo. Si usted no recibe suficientes calorías, es prácticamente imposible trabajar duro un día completo sin colapsar.

La demanda de alimentos fue una consigna constante en las manifestaciones masivas y militantes celebradas en todo el país en septiembre, las cuales se intensificaron por las políticas pro imperialistas de Martelly. Las manifestaciones de octubre han sido tan militantes como las de septiembre pero más severamente reprimidas.

El 5 de octubre, cuando Martelly y el embajador de los Estados Unidos iban camino a inaugurar una nueva carretera (de menos de una milla) que la Agencia de Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (USAID por sus siglas en inglés) había financiado en la ciudad porteña de Petit Goave, un pequeño grupo de motociclistas los reconoció y comenzaron a gritar consignas como ¡”Abajo con Martelly!, ¡Abajo con la corrupción!, ¡que se vaya Martelly”!

Los guardaespaldas dispararon grandes cantidades de gas lacrimógeno, golpearon a algunos/as manifestantes, quemaron sus motocicletas, y mataron algunos animales de los agricultores. Facilia Hyppolite de 80 años fue asfixiada por los gases lacrimógenos.

El 7 de octubre en Puerto Príncipe, la capital, y en Gonaïves la tercera ciudad de Haití, miles de manifestantes salieron agitando las tarjetas rojas que los árbitros de fútbol dan a los jugadores cuando cometen una falta y deben dejar el juego. Intentaban dar estas tarjetas a Martelly.

También hubo grandes protestas en la ciudad sureña de Les Cayes, donde habló el senador Moïse Jean-Charles, líder de las protestas en la norteña ciudad de Cap-Haitien.

El 8 de octubre en Fort Liberté, un puerto del noreste de Haití, “una persona fue asesinada, otras tres heridas y una subestación de la policía fue quemada. Esta es la cifra final de una manifestación. . . . Jean-Baptiste Bien-Aimé, senador del Departamento du Sud-Est electo por el Partido Inite [del ex-Presidente Preval], quien se encuentra en la mira, dice que la policía disparó contra los/as manifestantes y utilizó gas lacrimógeno para dispersarlos porque ellos/as habían bloqueado la carretera nacional”. (Radio Kiskeya, grabado por servicio de monitoreo de la BBC, 8 de octubre)

Bien-Aimé explicó que toda la población de Fort Liberté, tanto partidarios como opositores de Martelly, se opuso a la decisión del gobierno de no construir instalaciones portuarias, un golpe devastador para su economía. Los/as manifestantes también estaban indignados/as porque la policía disparó y mató a Georges Delius, quién solo estaba pasando por la demostración en camino a su trabajo llevando una pala en las manos.

La presencia de la MINUSTAH existe para proteger a Martelly de la justa ira y la determinación heroica del pueblo haitiano. La manera en que la prensa de Haití está reportando sobre las protestas actuales parece ser una extensión de un período semejante cuando la represión extrema no pudo detener a las masas haitianas de forzar fuera del poder al brutal ex-dictador haitiano, Jean-Claude “Baby Doc” Duvalier en 1986.

El sitio Web Defend.ht cubrió el incidente en Petit Goave, junto a otros servicios de noticias desde Haití. Defend.ht también tiene extensos videos, en créol y francés, que se enfocan en las protestas.